Los socialistas advierten de que el proyecto está abocado a “un bloqueo y un callejón sin salida”, mientras VOX insiste en que la decisión sobre el elemento industrial corresponde a la Consejería de Cultura

El futuro de la marquesina de la antigua Fábrica de Gas de Oviedo ha reavivado el debate político municipal. Mientras el grupo municipal de VOX reclama que sea la Consejería de Cultura del Principado la que determine qué hacer con este elemento del patrimonio industrial, el PSOE acusa al alcalde, Alfredo Canteli, de actuar como “agente comercial” de la empresa Ginko en el desarrollo del ámbito. La portavoz de VOX en el Ayuntamiento, Sonsoles Peralta, sostiene que la decisión sobre la marquesina no corresponde al consistorio ni a intereses privados vinculados a los terrenos.
El elemento forma parte de un conjunto industrial protegido y su situación está pendiente de la resolución de un expediente de declaración de ruina. Según VOX, el Ayuntamiento remitió a finales de 2025 un informe técnico incompleto, lo que habría motivado un requerimiento de la Consejería para ampliar la documentación. A juicio del grupo municipal, el caso refleja una “absoluta falta de rigor” en la tramitación del expediente. Peralta insistió en que cualquier decisión debe adoptarse conforme a los criterios establecidos en la legislación patrimonial. “Ni los fondos de inversión, ni los intereses privados, ni el propio Ayuntamiento pueden anticiparse a los criterios técnico-jurídicos de las leyes de patrimonio”, señaló. La formación aseguró que respetará la resolución que adopte el órgano competente, ya sea la conservación del elemento o su demolición. En ese último supuesto, plantean la posibilidad de reconstruir simbólicamente la traza de la marquesina para preservar la memoria del conjunto industrial.
En paralelo, el Grupo Municipal Socialista ha elevado el tono de las críticas al equipo de gobierno municipal por la gestión del proyecto urbanístico del ámbito. El portavoz socialista, Carlos Fernández Llaneza, acusó al alcalde de actuar como “agente comercial” de la empresa promotora y advirtió de que el desarrollo de la zona está encaminado hacia “un bloqueo y un callejón sin salida” si el Ayuntamiento mantiene el actual planteamiento. Fernández Llaneza defendió que el PSOE comparte la necesidad de desarrollar ese espacio estratégico para la ciudad, pero subrayó que debe hacerse respetando los elementos patrimoniales existentes: “No se puede soplar y sorber al mismo tiempo: queremos una solución para la Fábrica de Gas, pero ajustada a las directrices de conservación del patrimonio y al respeto que merece nuestro patrimonio industrial”.
El portavoz socialista recordó además que Oviedo aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura, por lo que consideró contradictorio poner en riesgo elementos históricos del pasado industrial de la ciudad. “No se puede aspirar a una capitalidad cultural mientras se plantea eliminar o poner en peligro piezas fundamentales de nuestro patrimonio”, señaló. Por su parte, el concejal socialista Juan Álvarez destacó el papel que está desempeñando la Consejería de Cultura en la defensa de los valores patrimoniales del ámbito. A su juicio, esta labor debería haber sido compartida desde el principio con el Ayuntamiento. Sin embargo, denunció que el equipo de gobierno ha priorizado los intereses de la propiedad: “En el caso de la Fábrica de Gas, el Ayuntamiento se ha convertido en el agente comercial de Ginko, poniendo por delante los intereses de la empresa frente a los intereses patrimoniales y los intereses generales de la ciudadanía”.
Los socialistas también se refirieron al último informe emitido por la Consejería de Cultura, que calificaron de “duro” y “muy claro” desde el punto de vista jurídico y técnico, al reafirmar salvaguardas patrimoniales que condicionan el desarrollo urbanístico del ámbito. Entre esas “líneas rojas”, el documento recuerda la imposibilidad de construir en el interior del gasómetro, la necesidad de preservar la marquesina de la Fábrica de Gas, el respeto a las alturas de la calle Paraíso y la protección de elementos patrimoniales como la nave de la Popular Ovetense o el edificio de azulejos azules de la misma calle.
Ante este escenario, el PSOE reclamó replantear el proyecto. “Lo que necesitamos es parar, reflexionar y diseñar un plan viable que permita recuperar la Fábrica de Gas como un espacio dinamizador para la ciudad, pero protegiendo los elementos que conforman su identidad y su memoria”, concluyó Fernández Llaneza.