El arqueólogo Iván Muñiz identifica el edificio como una “fortificación única” del siglo XIII influenciada por el estilo anglo-normando

Una investigación del arqueólogo e historiador Iván Muñiz ha determinado que la Sala Capitular de la Catedral de Oviedo fue construida originalmente como una fortificación de estilo inglés entre los años 1293 y 1314. El investigador sostiene que su denominación más precisa sería la de “Capítulo Fortificado”. Muñiz presentó los resultados del estudio en una rueda de prensa este jueves en la que describió el edificio como una “fortificación única redescubierta” y “la mayor arquitectura fortificada de la Asturias medieval”. Según explicó, se trata de una obra “de vanguardia” para su época, influenciada por la arquitectura anglo-normanda. “Es el Niemeyer del siglo XIII”, señaló el arqueólogo.
El investigador destacó que esta construcción constituye “una joya excepcional” del patrimonio diocesano asturiano y español, y demuestra la relevancia de Oviedo como enclave de poder en el contexto internacional del medievo. Entre sus conclusiones, Muñiz apuntó que la Sala Capitular fue concebida para simbolizar la autoridad del obispo Fredolo I, de origen francés, en un periodo de tensiones políticas entre el rey Alfonso X el Sabio y su hijo Sancho. Inspirada en el estilo arquitectónico Plantagenet, la sala fue diseñada como un “cubo perfecto” con torres en sus cuatro esquinas, siguiendo modelos similares a los de la Torre de Londres.
Aunque las construcciones adyacentes impiden hoy apreciar su estructura original, la investigación confirma que el edificio mantuvo un carácter defensivo en sus primeros años, con muros sin vanos y ventanas saeteras. Con el paso del tiempo, y a medida que disminuían los conflictos, se abrieron elementos decorativos y de iluminación como el rosetón y las ventanas actuales.