El presidente del Principado carga contra el empresario y exdiputado de Ciudadanos, quien arribó a la ciudad autónoma al frente de una autodenominada «armada civil» para reivindicar, botellín en mano, la españolidad del lugar frente a Marruecos

Cada cual ejerce el patriotismo como considera mejor. Hay quienes enarbolan banderas y se llevan la mano al corazón al son del himno nacional. Otros optan por entregarse profesionalmente al servicio público, ejerciéndolo en un amplio abanico de opciones que abarca desde las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, hasta la limpieza de calles y plazas. Los hay que entienden el patriotismo como quemar las chozas y los escasos enseres de los migrantes llegados irregularmente a las costas del país… Y, luego, está Marcos de Quinto. El empresario madrileño y exdiputado de Ciudadanos arribó ayer domingo a Ceuta al frente de una autoproclamada «armada civil» de barcos particulares, con la intención de reivindicar ante Marruecos la españolidad de la ciudad autónoma. Tal gesto ha sido de lo más comentado; sobre todo porque, en sus declaraciones a los medios al poco de atracar, De Quinto apareció sosteniendo un botellín de cerveza. Un detalle ridiculizado por muchos, y que ha sacado de sus casillas, incluso, a Adrián Barbón.
«Extraña forma de apoyar a Ceuta», reflexionaba ayer el presidente del Principado, recurriendo para ello, como otras veces, a su cuenta en la red social X. La publicación, rematada por una captura del vídeo en la que, efectivamente, se ve al aludido botellín en ristre, va más allá de esa simple frase. Y es que Barbón recoge que, en su opinión, «hay comportamientos, actitudes y posicionamientos que, analizados con rigor, resultan vergonzantes y bochornosos». Máxime teniendo en cuenta, prosigue el dirigente, que la supuesta ‘armada’ -un término cargado de simbolismo castrense, pues comúnmente se emplea para referirse a flotas navales de carácter militar y, en consecuencia, preparadas para el combate- está formada por «millonarios» que, en algunos casos, parecen haberse tomado la travesía más como una fiesta. Un matiz que, a criterio del presidente asturiano, eleva el conjunto a la categoría de «surrealista».
En todo caso, Barbón no ha sido el único que, en las últimas horas, ha afeado el comportamiento de De Quinto. Desde que llegase a suelo ceutí la mera iniciativa y sus declaraciones posteriores -como aquella en la que animó a clausurar Radio Televisión Española (RTVE), no sin antes animar a que le nombrasen director de la misma– acumulan críticas y mofas. Incluso el periodista Jesús Cintora, en el programa de dicha cadena ‘Malas Lenguas’, llegó a apodarle «Marcos de Tercio», en referencia al tamaño del botellín que sostenía. Otras voces no han tardado en tirar de hemeroteca y recordar que De Quinto se posicionó abiertamente -burlas mediante- en contra de la Global Sumud Flotilla, la acción solidaria que a mediados del año pasado trató, sin éxito, de romper el bloqueo israelí sobre Gaza para llevar a la población del lugar provisiones y suministros médicos.