Asturias afronta una jornada marcada por precipitaciones intensas, temperaturas en descenso y la entrada de aire frío del noroeste

Hoy lunes, Oviedo amanece con un cielo oscuro, al que le ha costado dar las primeras luces del día, y marcado por la lluvia. La jornada estará durante todo el día condicionada por las intensas precipitaciones que acompañan a un frente húmedo que avanza desde el noroeste, dejando un ambiente frío, gris y plenamente otoñal. Según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Asturias tendrá este 24 de noviembre cielos nubosos o cubiertos, con posibilidad de abrir algunos claros a última hora de la tarde. En las zonas altas de la Cordillera se esperan brumas y nieblas dispersas.
La cota de nieve caerá hasta los 1.300–1.400 metros al final del día, en un contexto de temperaturas en descenso. Las mínimas se registrarán ya de noche, con Oviedo situándose entre los 8 y los 14 grados; Gijón entre 8 y 17; y Avilés entre 9 y 17 grados. En cuanto al viento, este será flojo o moderado del suroeste de madrugada, girando a oeste y noroeste conforme avance la mañana. No se descartan rachas muy fuertes en zonas altas del suroeste. En la costa, el temporal dejará mar gruesa mar adentro, oleaje de fondo del noroeste y posibilidad de aguaceros y tormentas desde por la tarde.
Javimo, el para muchos gurú meteorológico asturiano, confirma esta situación y la resume como “un día de agua de principio a fin”. Según su predicción, el sistema de lluvias que entra por el noroeste dejará precipitaciones persistentes en Galicia, Asturias y Cantabria durante toda la jornada. “Lo peor será por la mañana”, explica, señalando que por la tarde solo librarán las zonas del interior peninsular, pero no el litoral cantábrico. Javimo advierte además de un notable descenso térmico, con máximas “en torno a 10 grados” y un viento del noroeste que hará bajar aún más la sensación de frío. Con este panorama, la semana arranca en Oviedo bajo una marcada inestabilidad atmosférica que dejará lluvias continuas, sensación térmica baja y un cielo que, desde primera hora, anuncia que el frío ha llegado ya para quedarse.