Los vecinos están preocupados por el peligro que suponen, especialmente para los niños, y temen que entren en locales o edificios. «Hay muchas y grandes», asegura la alcaldesa de barrio, María Teresa Orozco, quien añade que parecen inmunes al veneno

Ni el veneno puede con ellas. Son las ratas que desde hace tiempo, especialmente desde que volvieron las lluvias, campan casi a sus anchas por el barrio de La Corredoria ante el temor de los vecinos. Aunque el Ayuntamiento acude cada vez que se le reclama, parece que los raticidas que colocan apenas consiguen ahuyentarlas. “Tenemos más miedo nosotros que ellas” comentan.
Con el fin del verano y la llegada de las lluvias la presencia de ratas en La Corredoria ha aumentado de manera significativa según aseguran los residentes en la zona, temerosos de que estos animales entren en locales comerciales o de hostelería -como ya ha ocurrido en alguna ocasión- o que puedan morder a los niños.
Las ratas tienen una gestación de aproximadamente tres semanas y llegan a tener de cuatro a ocho camadas al año, de entre seis a dieciséis crías cada una. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los dos o tres meses de edad, lo que facilita la rápida propagación de las plagas.
A esta elevada capacidad de reproducción se suma el hecho, denunciado por los vecinos, de que los venenos que se les echan apenas causan efecto. La normativa sobre los raticidas, comentan, debe ser tan estricta que “parece que les da la risa con lo que les ponen”.
La alcaldesa de barrio, María Teresa Orozco, afirma que “hay muchas y grandes” y aunque cada vez que avisa al Ayuntamiento acuden y colocan veneno en las alcantarillas “a la media hora vuelven a aparecer. Parece que están inmunizadas”.
“Estoy cansada de avisar” dice la alcaldesa, quien añade que la presencia de las ratas “es un peligro sobre todo para los niños, porque hay muchas en la Plaza del Conceyín y en la zona de juegos de los críos”. Orozco comenta que en el barrio “hay mucho verde y mucha zona que no está limpia” y advierte de algunos comportamientos que pueden contribuir a que los animales salgan a las calles como “bajar la basura antes de tiempo o echar de comer a las palomas. Todo esto unido a las lluvias “es gloria para las ratas”, añade.
María Teresa señala que “en otros sitios están igual, pero aquí salen donde mas gente hay; ya no se esconden, tenemos mas miedo nosotros que ellas”.
Emilio Pérez, vecino del barrio y uno de los promotores de la plataforma que reclama la reapertura del enlace con la AS-II, ratifica lo dicho por la alcaldesa. “Mi familia tiene una cafetería en la calle Ciudades Unidades y tienen miedo a que entren en el local porque están merodeando por la zona. El problema, comenta, es que “parece ser que hay una legislación tan bestial con los productos que les echan que no les hacen nada”.
También Josefina Ardura, presidenta de la Asociación Libre de Mujeres de La Corredoria, confirma el temor existente en el barrio. Vecina de la calle La Medialegua, asegura que en su zona “hay ratas enormes que hacen grandes agujeros en los jardines y tenemos miedo de que entren en el edificio”.
Los vecinos esperan que se pueda encontrar alguna solución a esta plaga y confían en que no haya que lamentar ninguna desgracia ya que las ratas, si se ven en peligro, pueden volverse contra las personas y en caso de entrar en un local no se dejan atrapar fácilmente.