El partido Un Mundo Más Justo convoca un nuevo encuentro el 28 de marzo dentro de una campaña que busca promover la reflexión colectiva

¿Y sin sentarnos a tejer, en pleno espacio público, nos uniera un poco más? Una de las viejas-nuevas actividades de moda, la de tejer, ha llegado también a los bancos de la calle Pelayo de Oviedo, y parece que lo ha hecho para quedarse. Al menos es lo que busca el partido ‘Por un Mundo Más Justo’, precursor de la próxima quedada que el sábado 28 de marzo y bajo el lema “Tejer la paz”, propone encuentros abiertos para tejer en espacios públicos como forma de acción simbólica. Así lo explica el portavoz de la formación, Diego Torrecilla, que cuenta a este medio que la idea surge como una evolución de otras campañas impulsadas por el partido. “Queríamos hacer un cambio hacia la paz”, señala, tras haber centrado duranta muchos años parte de su actividad en iniciativas como la regularización extraordinaria de inmigrantes. Una vez conseguida, la agrupación buscaba nuevos retos.
Según detalla, el proyecto no se limita a la ausencia de conflictos bélicos, sino que aborda un concepto más amplio. La paz, indica, también implica “salud mental”, convivencia social y una política menos confrontativa. La propuesta es sencilla, consiste en reuniones abiertas en la calle -en este caso, a las 12.00 horas en frente de La Jirafa- donde los participantes se sientan a tejer durante una o dos horas, «es un acto simbólico en el que la gente para, se sienta a charlar y a hacer algo tan relajante como puede ser tejer”. El primer encuentro, celebrado en febrero, tuvo una buena acogida. Según recuerda Torrecilla, participaron perfiles diversos, desde personas mayores acostumbradas a tejer hasta jóvenes que se sumaron de forma espontánea: “La gente se paraba, se quedaba, incluso algunos volvieron con sillas desde casa”.
La iniciativa, que se plantea con periodicidad mensual, busca también generar espacios de encuentro en zonas transitadas. “Queríamos que fuese en la calle, en un sitio visible”, explica, como forma de introducir una pausa simbólica en el ritmo cotidiano de la ciudad. Y es que el portavoz reconoce que el acto es sencillo, pero precisamente ahí reside su intención: “No queremos complicarlo más que tejer”. Parar unos minutos, charlar, concentrarse en una actividad manual…por eso, la formación invita a sumarse a la próxima quedada, llevando su propia lana y agujas o utilizando las que pondrán a disposición de los interesados.