El pregón del embajador Alfredo Martínez, pasado por agua, abre las fiestas con un homenaje a la historia, la cultura y las gentes de la capital asturiana. Oviedo vivirá, a partir de este jueves, doce días de música, gastronomía y actividades familiares
Oviedo ya está de fiesta. San Mateo 2025 arrancaba este jueves con el pregón ofrecido por el embajador de España en Canadá, Alfredo Martínez, quien desde el balcón del Ayuntamiento saludaba a los pocos carbayones concentrados en la plaza. Porque la lluvia fue la gran protagonista de la primera jornada festiva. Un día que invitaba poco a llenar las terrazas mateínas y que deslucía su inicio, con una plaza medio vacía. Con todo, Martínez abría las fiestas con un discurso cargado de emoción en el que el diplomático ovetense quiso reivindicar la esencia de la ciudad. “Somos de Oviedo, y por ello, somos seres privilegiados”, proclamó Martínez, poniendo sobre la mesa «la fortuna» de haber nacido en la capital asturiana. El pregonero repitió en varias ocasiones que “Oviedo es extraordinario” y lo justificó por su historia, su entorno natural, su música, su gastronomía y su compromiso con el deporte. También puso en valor la proyección cultural de la ciudad: “Una ciudad de pensadores, escritores, librerías, editores, artistas plásticos, museos y creadores. Oviedo es Cultura y por eso, merecemos, con realismo y legitimidad, la capitalidad de la cultura europea en 2031”.
El embajador recordó con emoción a quienes han universalizado Oviedo: “A Clarín, Pérez de Ayala y Ángel González, quienes nos universalizaron con sus letras; a nuestros deportistas Fernando Alonso, Santi Cazorla y Samu Sánchez, siempre leales a esta ciudad; y también a Melendi, quien nos hace caminar por la vida, especialmente en San Mateo”. También tuvo palabras personales para su propia familia: «Me gustan los ovetenses: abiertos, amables, dotados de una personalidad infinita y, por supuesto, las ovetenses. Fíjense si me gustan, que me casé con una sin quien nada se explica en mi vida. Incluso mis hijas vinieron a nacer aquí antes de dar sus primeros pasos en Bulgaria y en El Salvador. No hay mujer en el mundo como la ovetense, empezando por mi madre».
Doce días de programa festivo, música, arte y diversión
Tras el pregón y el chupinazo, Oviedo da ahora paso a un programa que combina tradición y algunas novedades. 37 casetas, sitadas en el Campo San Francisco, la Plaza de la Catedral y Porlier, con horario hasta la madrugada, harán las veces de espacios hosteleros al aire libre, donde también queda espacio para escenarios en varios puntos de la ciudad, con conciertos de orquestas y grupos locales y nacionales.
Otra de las patas de la celebración vuelve a ser la oferta gastronómica, con la cuarta edición del Menú del Indiano, diseñado por el chef Nacho Manzano, y que un total de 62 restaurantes ofrecerán hasta el 22 de septiembre con platos que fusionan productos asturianos y americanos, con las fabes como protagonistas. Por su parte, el siempre popular Tren de San Mateo estará en funcionamiento desde este sábado hasta el día 21, con salida en la plaza del Ayuntamiento y recorridos gratuitos por el centro de la ciudad. En materia de prevención, el Ayuntamiento volverá a instalar el Punto de Respeto –tradicionalmente conocido como Punto Violeta– en la calle Eusebio González, entre la Catedral y Porlier. Este espacio ofrecerá información, asesoramiento y acompañamiento frente a cualquier tipo de violencia hacia las mujeres, y estará operativo hasta el final de las fiestas.
En la intervención del diplomático, Martínez definió las fiestas como “un abrazo colectivo, una pausa para reencontrarnos, para honrar lo que somos y recordar que en esta admirable ciudad sabemos celebrar la vida con alegría, concordia y unidad”, e invitó a todos los ovetenses y visitantes a convertirse en “embajadores de Oviedo”.






