La comisaria de Artes Plásticas defiende un modelo cultural construido “de abajo hacia arriba”, con el asturiano como elemento diferencial y la ciudad como gran escenario artístico
Pablo R. Guardado / Redacción

La candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 no es, para Semíramis González (Gijón, 1988), un proyecto pensado únicamente para ganar un título, sino un proceso llamado a transformar de manera profunda la relación de la ciudad y de Asturias con la cultura. Así lo explica la comisaria de Artes Plásticas de Oviedo 2031 en entrevista con miOviedo, donde defiende que, pase o no el corte europeo, “ya se han generado dinámicas de cambio que van a ser muy difíciles de echar atrás”. Gestora cultural, historiadora del arte y una de las figuras de referencia del comisariado contemporáneo en España, González recuerda que uno de los grandes puntos fuertes de la candidatura ovetense es su origen participativo. “Desde el principio se ha pensado en colaboración con la ciudadanía y con cada uno de los ámbitos culturales. No es un proyecto impuesto desde arriba, sino construido de abajo hacia arriba”, explica. La estructura del equipo, con comisarios especializados por disciplinas y temáticas, responde precisamente a esa lógica de escucha y trabajo directo con los agentes culturales.
Otro de los elementos diferenciales que destaca es la presencia del asturiano como lengua minoritaria dentro del proyecto. “Somos una de las pocas candidaturas que se presenta con una lengua minoritaria, y eso Europa lo valora. Es un rasgo cultural muy específico que nos distingue claramente con respecto a las otras candidaturas”. La asturiana cree que el propio proceso ha servido para “reconciliar” posiciones y reforzar su visibilidad. “Los títulos de los proyectos, los conceptos que se trabajan, están en asturiano. Se están dando cuenta de que es un valor para Europa”. La comisaria insiste, además, en que Oviedo 2031 no es una candidatura aislada de su entorno, sino un proyecto con dimensión regional. Instituciones como LABoral Centro de Arte, el Instituto de Estudios Asturianos o agentes culturales de Gijón y otros puntos de Asturias forman parte activa del diseño: “No es solo Oviedo. Si pasa algo bueno para Oviedo, pasa algo bueno para Asturias, como si pasa algo bueno para Gijón”.
“No es solo Oviedo. Si pasa algo bueno para Oviedo, pasa algo bueno para Asturias”
Uno de los ejes centrales del proyecto es el uso del espacio urbano como escenario cultural, más allá de los equipamientos tradicionales. González apunta a lugares como la Fábrica de Armas de La Vega y distintos espacios públicos de la ciudad como ámbitos donde la cultura debe “ocurrir”, mezclándose con la vida cotidiana: “No se trata solo de llevar a la gente a los centros culturales, sino de que la ciudad en sí misma sea el lugar donde sucedan las cosas”. La candidatura también pone el foco en un reto clave: conectar con la juventud. González reconoce que muchos jóvenes no sienten los espacios culturales como propios y cree que la solución pasa por replantear no solo los lugares, sino los contenidos. “No basta con decidir dónde ocurren las cosas, sino desde qué lugar se plantean. Hay que preguntar qué interesa realmente a una chica o un chico de 15, 16 o 18 años y programar desde ahí”, defiende. De ahí la importancia de contar con comisarios específicos de juventud y de incorporar lenguajes como la danza urbana o prácticas culturales ya presentes en las generaciones más jóvenes.
Más allá del resultado final, González está convencida de que la candidatura ya ha dejado huella. La aprobación por unanimidad del Plan Estratégico de Cultura de Oviedo es, a su juicio, una de las consecuencias más importantes del proceso. “Eso ya es un cambio estructural que la ciudad necesitaba”, señala. “Pasemos o no el corte, esto no es una anécdota. Es un punto de inflexión”. Optimista, aunque consciente de que forma parte del proyecto, la comisaria insiste en que Europa no busca grandes fastos ni presupuestos descomunales. “Lo que se valora es la incidencia real en el territorio y que lo que se haga en 2031 siga vivo en 2036 o en 2046”. En ese sentido, concluye, Oviedo parte con una ventaja clara: “Es una ciudad que puede transformarse de verdad a través de la cultura. Y eso Europa lo sabe”.