El ovetense, actor, escritor y crítico de Cinemanía, dedica gran parte de su tiempo a subir entrevistas y monólogos a su canal de Youtube “Albóndigas”

Santi Alverú (Oviedo, 1992) es crítico de cine, escritor, actor y cómico. Tras su salto a la fama con su personaje de pijo en “Selfie”, que le valió una nominación al Goya a mejor actor revelación, ha continuado con papeles en “Reina Roja”, algunos cortometrajes o la serie “Entrepreneurs” y ha presentado en TPA el programa “A qué jugamos”. El pasado año publicó el ensayo “Demasiado famosos”, donde explora por qué la fama vuelve a la gente gilipollas. Ahora dedica la mayor parte de su tiempo a la crítica de cine en Cinemanía y a su programa “Albóndigas” en Youtube donde sube entrevistas y monólogos. Alverú estudió en La Milagrosa y el bachillerato en los Jesuitas de Oviedo. Se licenció en Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid y realizó un máster de Dirección de Empresas de Comunicación por la Universidad de Navarra
¿De dónde viene tu afición por el cine?
Yo creo que de algo muy primario. Soy de una generación que se formó, disfrutó y que se lo pasaba pipa de niño y adolescente con el cine porque las películas que había en los 80 y 90 para chavales eran una gozada. Me molaba ir al cine y creo que mi padre es una persona que me ha presentado a lo largo de vida ciertas cosas, como cuando en un determinado momento me dio el Hobbit para leer o me llevó a ver Star Wars y recuerdo que no me gustó, era un crío y dije esto es una mierda. A base de mostrarme cosas me fui aficionando; me enseñó películas muy buenas como el Club de la lucha o Seven. En casa siempre estaba la puerta abierta a los libros y al cine. Luego ya construyó mis propios gustos, me empiezo a mover, leo, voy al cine solo y empiezo a escribir sobre cine.
¿Cómo empezaste a escribir?
Es tan ridículo que creo que leí en algún sitio, en un momento de adolescencia insoportable que estas como loco con los directores y los actores, que Trufautt era crítico de cine en sus inicios y que tenía en su casa fichas en con reseñas de las películas que veía. A partir de ahí cogí una libreta y me iba al cine solo, apuntaba lo que me parecía y cree un blog que ya no existe. Así empecé y es una de las cosas que mayor recompensa me ha dado, porque desde hace años soy crítico de cine en Cinemanía y es de los trabajos que más disfruto porque lo que más me gusta es escribir, el año pasado escribí un libro, y también por esa parte de entrevistas, de ir a estrenos, de contactos con los profesionales que también me gusta mucho. Ya ves, de aquel blog…de aquellos barros estos lodos
Háblanos del libro
El año pasado publiqué con Penguin un ensayo cultural que se llama “Demasiado famosos”, que está todavía en librerías, así que el que quiera puede pasar por Cervantes y comprarlo. Es un ensayo ameno sobre por qué los famosos son gilipollas, básicamente. Por qué cuando la gente se vuelve famosa se aísla, se deprime, se droga. De eso va el libro
¿Y por qué los famosos se vuelven gilipollas?
Hay muchas razones. Mi teoría es que la exposición de cualquier grado hace dos cosas: instrumentaliza y despersonaliza. Cuando tú te expones otros hacen uso de tu imagen o se aprovechan, venden productos, utilizan mensajes… ¿Por qué un famoso da su apoyo a un político? Pues porque su imagen se instrumentaliza, su look, lo buen actor que es se aprovecha por otros. Y luego se despersonaliza porque cuando tu imagen se separa de ti por esa exposición lo que ocurre es que se crea como una especie de doble que no eres tú nunca al cien por cien y ese proceso en el que tu imagen sirve para que otros hagan con ella lo que quieran genera tristeza, te vuelves receloso, sientes que no estás a la altura de lo que se espera de ti, como le pasó al protagonista de Juego de Tronos que decía que le costó mucho luchar contra el hecho de que la gente pensaba que él no era tan bueno como su personaje. Estas cosas pasan pero evidentemente no justifica muchos otros comportamientos que luego trae la fama, pero si los explica. Creí que era interesante explicarlo.
¿Cómo fue tu salto de Oviedo a Madrid y tu entrada en el mundo del cine?
Fue progresivo, primero a estudiar y ese salto fue cojonudo. La época de la universidad en Madrid la disfrute mucho y luego llegó el papel en la película Selfie que me dio carta de presentación y cambian cosas. Por un lado fue muy divertido y emocionante, con la nominación al Goya, conocí a mucha gente que admiraba, la gente hablaba bien de mi trabajo. Yo ya era periodista y tenia los premios Yago, tenía cierta presencia, pero también sentí que no estaba a la altura de aquello porque te pones en el foco, la gente tiene expectativas que no puedes cumplir y me costó reconciliarme un tiempo conmigo mismo. Era una persona muy hambrienta de atención y eso hay que controlarlo para no volverte dependiente. La felicidad viene de dentro no de fuera.
¿Qué otros proyectos has hecho en cine?
Un cortometraje que se llama Te jodes y bailas, pero sobre todo la serie Reina Roja, el año pasado, en la que intervine en dos capítulos y tengo una escena con Vicky Luengo y Hovik Keuchkerian, que son dos de los mejores actores que hay ahora mismo y me hizo mucha ilusión. Ahora a finales de año en Disney se estrenará una serie de comedia que se llama Entrepreneurs que dirige Pantomima Full, el dúo formado por Rober Bodegas y Alberto Casado, y voy a rodar otra película que es una comedia familiar para Disney donde tengo un papel divertidísimo. Voy con calma con la ficción porque también me dedico mucho al entretenimiento.
¿Cuéntanos algo de esa otra faceta del entretenimiento?
Nunca he dejado de escribir monólogos, pero ahora mismo no tengo un show fijo. No dejo de hacer presentaciones o monólogos, pero no un espectáculo fijo. A lo que más esfuerzo le pongo es el canal de Youtube y el podcast Albóndigas. Llevo años subiendo entrevistas y otros materiales como monólogos.
¿Cómo preparas los monólogos?
Hay una primera parte que es observación. Tengo una nota del móvil que pesa varios gigas con cosas tontas, lo último una cosa que me ha pasado con un chat de Inteligencia Artificial, son pensamientos. Voy también a noches de micro abierto, en las que subes y pruebas y ves cómo suena este chiste dicho en voz alta y cómo reacciona el público. Le dedico el tiempo que puedo y también en función de la inspiración. Para el libro sí que me obligué a ir todas las mañanas a una biblioteca durante meses. Lo que más me gusta es actuar y mientras actuó salen ideas. Hay que ensayar mucho porque en un chiste una palabra arriba o abajo puede cambiarlo por completo y hay que memorizar como en el colegio. No soy de los más exactos, pero nadie te quita estar tres horas antes en el hotel repasando en voz alta
Una película.
La que mas veo y me emociona en otoño cuando llueve o en verano cuando hace calor es El señor de los anillos, las tres películas. Si tuviera que recomendar algo te diría todas las pelis recientes de Nicolas Cage, Longlegs es mi favorita del año pasado, y Big. Luego, si hablamos de series me gusto muchísimo La vida breve, una cosa preciosa y divertidísima, de Cristobal Garrido y Adolfo Valor.
Actor y actriz.
Nicolas Cage y Kirsten Dunst, la actriz de Melancolía, Spider Man o Civil War y yo que la veía de adolescente en Pequeños Guerreros me encantaba. La entrevisté para CInemanía y me dijo que fue la mejor entrevista del día. Me quedo con ese recuerdo porque me hizo muchísima ilusión.
Un libro.
Acabo de leer un ensayo chiquitito de Sara Mesa que se llama Silencio Administrativo. Es súper esclarecedor de cómo funciona la burocracia, el funcionariado, a través de la historia de una chica que quiere ayudar a otra que está en la calle y las trabas con las que se encuentra.
Un humorista.
De España el haber trabajado con Javier Cansado para mí fue una de las mejores cosas de mi carrera, él y Berto Romero me parecen de lo mejor de España y de Estados Unidos, Dave Chappelle me flipa.
¿Qué estás haciendo en Asturias?
En Asturias presenté el concurso A qué jugamos en TPA que ya terminamos la primera temporada y si todo va bien me encantaría retomarlo porque funcionó muy bien. Hace años presenté al festival de cine de Gijón y nada más salir había un sketch en el que hacía que me electrocutaba y se me cayeron las tarjetas del guion y tardé como cinco minutos en retomar el hilo y fue un caos con el Jovellanos lleno de amigos, familia, conocidos y yo recogiendo las tarjetas. Luego fue todo bien.
¿Cómo ves el cine en Asturias?
Los rodajes se hacen en determinados sitios por las ventajas fiscales o por una idoneidad geográfica. Canarias y País Vasco lo están haciendo muy bien ofreciendo rebajas fiscales. Es bueno que haya ficción basada en Asturias porque genera marca y defiende nuestras costumbres y lo que somos. Una cosa que me jode es que cuando en las ficciones nacionales hay un asturiano lo interpreta cualquiera. A los vascos, los interpretan vascos y a los gallegos, gallegos. En cualquier caso el talento no es geográfico, hay igual de buenos actores en Asturias que en Ceuta. Las oportunidades sí son geográficas y si no se nos ocurren mas nombres propios asturianos es porque no les damos más oportunidades.
Se acusa al cine español de estar muy politizado.
En España y en Estados Unidos. Hay una mala fama del cine español de estar muy asociado a lo público, pero también pasa en Norteamérica donde hay muchas subvenciones y facilidades. Eso no creo que sea malo, el cine se ha demostrado que devuelve más de lo que pide; crea cultura y país. Hay una buena asociación entre lo público y lo cinematográfico. Es posible que muchos actores sean de izquierdas o progresistas, pero es lógico porque históricamente hay un cine protegido por una izquierda que no está protegido por una derecha que quiere acabar con ciertas temáticas o poner límites. Lo combativo suele ser de izquierdas y el cine es combativo y además la derecha no lo suele tratar bien.