El instituto sierense convierte residuos de sidra en alimentos sin gluten y se posiciona entre los quince mejores proyectos de prevención de residuos de toda Europa
Transformar un residuo en una oportunidad. Eso es lo que ha logrado el Instituto de Educación Secundaria Juan de Villanueva, de Siero, con su innovador proyecto “Recirculando la magaya”. La iniciativa ha logrado colarse entre los quince mejores trabajos presentados a los Premios Europeos de Prevención de Residuos, un reconocimiento que ya supone un logro enorme al haberse impuesto a más de 12.000 propuestas de toda Europa.
La noticia llegó con la última comunicación oficial del certamen, que este año ha contado con 49 nominaciones procedentes de 29 países, canalizadas a través de 33 coordinadores nacionales. En el caso asturiano, Cogersa ha vuelto a actuar como representante. El jurado, compuesto por especialistas en sostenibilidad y comunicación, ha valorado especialmente la originalidad, el compromiso ambiental y la capacidad de impacto divulgativo de los trabajos presentados.
En esta edición, Asturias ha logrado colocar dos candidaturas entre las finalistas, un hito que refuerza la implicación de la región en los objetivos de desarrollo sostenible. La propuesta del centro sierense brilla con luz propia por su enfoque integrador y por su fuerte vínculo con un elemento tan identitario como la cultura sidrera, recientemente reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El equipo del IES Juan de Villanueva trabajó en colaboración con el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Alimentario (Serida) para encontrar una nueva vida a la magaya, el residuo que queda tras exprimir la manzana para elaborar sidra. A partir de ese material aparentemente inservible, los estudiantes de Formación Profesional de la rama de Industria Alimentaria consiguieron producir una harina sin gluten que luego fue utilizada para elaborar productos como pasta, galletas y repostería.
Carmen Arana, docente del ciclo formativo, detalló el proceso en TPA: “De 200 kilos de manzana, obteníamos entre 80 y 90 kilos de magaya. La seleccionábamos, quitábamos las impurezas y la deshidratábamos durante dos días a 60 grados. Después, la tamizábamos y molíamos hasta obtener una harina fina”. Un proceso sencillo pero cuidadosamente diseñado para mantener las propiedades del residuo sin perder calidad.
Raúl Iglesias, uno de los estudiantes implicados, destacaba las diferencias sensoriales: “El sabor cambia mucho. La que lleva magaya tiene un gusto muy marcado a manzana y una textura más rugosa. Lo notas enseguida en la boca”. Por su parte, su compañera Alicia Calzón explicó el enfoque metodológico: “Hicimos muchas pruebas, cambiando ingredientes, jugando con las recetas, como cuando cocinas en casa y vas ajustando a tu gusto. Así fuimos mejorando”.
El reconocimiento llega en el marco de la Semana Europea de Prevención de Residuos, que en su última edición, celebrada del 18 al 24 de noviembre, activó 12.724 acciones por todo el continente. En Asturias, la campaña, liderada por Cogersa desde 2010, movilizó 186 iniciativas en las que participaron más de 470 entidades entre centros escolares, colectivos ciudadanos, empresas y administraciones.
La entrega de premios tendrá lugar este jueves 12 de junio en Leeuwarden, Países Bajos, durante la celebración del Circular Summit Fryslân 2025, un evento de referencia en economía circular. Hasta allí viajará la delegación asturiana con la esperanza de sumar un nuevo galardón a la trayectoria regional. Desde que Asturias se sumó a esta red europea, ha logrado alzarse con el premio en tres ocasiones y ha alcanzado la final en otras diez.
A falta de conocer el fallo final, el proyecto del IES Juan de Villanueva ya ha demostrado que la educación, la sostenibilidad y la innovación pueden ir de la mano. Que el futuro de la alimentación también se cuece en las aulas. Y que, a veces, un simple residuo puede convertirse en símbolo de excelencia.