La Guardia Civil y Tráfico de Asturias destapan un fraude con microcámara, transmisor y pinganillo durante una prueba teórica; el infractor se enfrenta a multa y seis meses sin poder examinarse

Timos los hay de todas las formas. También engaños. Pero el de esta semana en Oviedo ha roto por completo los esquemas habituales en los exámenes de conducir. Porque una cosa es la habitual ‘chuleta’… Y otra muy distinta es diseñar un sistema de asistencia en directo digno de película de espionaje. De esos que, si no fuera porque ocurren en una sala de examen, costaría creerlos. Así, la Guardia Civil, en colaboración con la Jefatura Provincial de Tráfico de Asturias, ha detectado un intento de fraude durante la realización de una prueba teórica para la obtención o recuperación del permiso de conducción en la capital asturiana. Un caso que ha activado todos los protocolos de control y prevención que ambas instituciones mantienen de forma permanente.
Detrás del operativo están efectivos del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT), que durante el desarrollo de los exámenes comenzaron a fijarse en ciertos comportamientos y elementos de la vestimenta de uno de los aspirantes. No era algo evidente, pero sí suficiente para levantar sospechas. El examen continuó con normalidad para el resto de candidatos. Y el dispositivo de vigilancia optó por no intervenir en ese momento, esperando a que la prueba finalizara para evitar cualquier interferencia.
La inspección posterior dejó poco margen a la duda. Bajo una peluca fijada a una especie de funda de tela, el aspirante ocultaba una microcámara de cable flexible, un módulo transmisor y un teléfono móvil que funcionaba como enlace con el exterior. Un sistema pensado para captar las preguntas del examen y transmitirlas en tiempo real. A ello se sumaba un microauricular insertado en el oído, conectado a un dispositivo oculto en la ropa, que permitía recibir las respuestas durante la prueba. Todo un entramado técnico que, sin embargo, fue finalmente detectado por los agentes.
Desde Guardia Civil y Tráfico se recuerda que este tipo de conductas están consideradas infracciones muy graves según la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. En este caso, el resultado fue inmediato: examen declarado “no apto”, sanción económica de 500 euros y prohibición de presentarse a nuevas pruebas durante seis meses.