El escritor asturiano, helenista y profesor de la Universidad de Atenas, interviene este fin de semana en el encuentro “Viña y Obra” que se celebra en Cangas del Narcea

Pedro Olalla González de la Vega (Pola de Siero, 1966), estudió Filología Románica en la Universidad de Oviedo y vive en Atenas desde que tenía 27 años. Escritor, helenista, traductor y profesor de la Universidad de Atenas, participará en el Encuentro “Viña y Obra” que se celebrará desde el próximo viernes hasta el domingo en Cangas del Narcea y en el que se busca el vínculo entre literatura, música, danza, artes plásticas o ciencia con los vinos de este concejo asturiano. Olalla intervendrá el sábado, a las 12:30 horas, en el Parador de Corias para hablar sobre “Las palabras del vino”.
¿De qué va hablar en Cangas del Narcea, cuál es el punto de partida de su intervención?
La invitación de la organización fue a raíz del libro Palabras del Egeo en el que hago una exposición de toda la historia de Grecia desde sus orígenes, antes de la Grecia clásica, indagando en ese pasado lejano a través de las palabras y del lenguaje desde tiempos remotos. Y ese enfoque basado en las palabras y la etimología les gustó y tomamos ese punto de partida para hablar del vino y del propio nombre del vino y de todos los términos que hay a su alrededor. El vino es un elemento que no se puede separar de la cultura clásica y grecorromana. No será una disertación, sino más bien un coloquio para ir tirando de esas palabras y sacar a la conversación muchos temas que tienen que ver con el vino. Se trata de tomar conciencia de la enorme relación de la cultura griega y el vino, que pasa a nosotros a través de Roma y del legado clásico del que somos herederos.
¿Cuál es el origen de la palabra vino?
El origen es griego, escrita oinos, que luego deriva en vinus, en latín, y más tarde vino o wine en las lenguas actuales. Ya en la civilización griega tiene sus formas más antiguas y variantes dialectales y yendo hacia atrás llegamos a la escritura micénica y vemos de donde arranca todo porque el cultivo del vino y su comercio data al menos del quinto milenio antes de Cristo y hay mucha profundidad de la que tirar. Se han encontrado ánforas y vasos; es la trilogía del pan o el cereal, el vino y el aceite, ya documentada desde esa época. También tenemos vestigios en los mitos y ahora arqueológicos y a través del análisis de materiales con las técnicas modernas.
¿Cuándo y cómo llega el vino a la península?
Toda la cultura de la vida neolítica sedentaria y agrícola que parte del Egeo en tiempos remotos hacia Occidente llega a la península en el sexto milenio antes de Cristo y con ella llega el vino, aunque no podemos decir que desde entonces haya comercio como en la época clásica. En las primeras colonias griegas sí existía ese comercio, pero el cultivo y el arraigo en la península llegan con la romanización a partir del siglo II antes de Cristo.
¿Qué presencia tenía el vino en la Grecia clásica?
En la Grecia clásica estaba en todos los ámbitos. Es un cultivo muy antiguo pero muy relacionado con el rito y la religión. Los griegos tienen a Dioniso que es una divinidad civilizadora unida a una gran expansión de la civilización del Egeo en todas las direcciones hacia Oriente, Anatolia, la India, Egipto…Esa expansión de la vida civilizada, del cultivo, de la fundación de ciudades y de elementos que caracterizan a la vida sedentaria está muy relacionadas con la expansión de esa divinidad en diferentes expediciones. El vino tenía una presencia enorme en ritos y sacrificios, es una característica propia de su civilización. Bebían el vino rebajado con agua y daba lugar a una serie de rituales propios. Era un rasgo diferencial y de avance respecto a otros pueblos que no lo consumían o tenían menos sofisticación en su uso y consumo. Era también un alimento de primera necesidad, incluso desayunaban vino con agua, pan y queso, y está muy presente en los viajes y en el comercio. Las ánforas de vino griegas llegaron a un amplio entorno geográfico. En este sentido, el vino esta unido a la historia de la navegación y la griega es una civilización de navegantes.
Supongo que era esencial en eventos de todo tipo.
Una cosa muy significativa son los simposios, las reuniones entorno al vino para beber que es un elemento de esa vida civilizada de la Grecia clásica; un factor de encuentro y dialogo. Es el producto central sobre el que se articula todo el acto social del banquete o simposio que etimológicamente es “beber juntos” y el vino es el elemento aglutinante de esas reuniones que tenían un protocolo muy cuidado y que generan un tipo de arquitectura y de cerámica, con su peculiar arte decorativo, que será exportada a todo el mundo. El vino es un catalizador de la civilización porque inspira y pone en marcha cantidad de facetas que hoy están presentes en nuestra civilización, en nuestra sociedad.
Hablaba antes de ritos y religión. El vino es un elemento importante también en el cristianismo.
Una vez que se pasa de la antigüedad y llegamos a la Edad Media, el vino en general sigue el proceso de expansión vinculado al cristianismo porque es una de las dos especies de la Comunión y sigue ligado a los rituales religiosos, y así es como llega a América y a China o a otros lugares donde llega el cristianismo. Está vinculado a esas necesidades de la liturgia y los monjes en los monasterios tenían que hacer vino pata la celebración de la misa. Es nada menos que la sangre de Cristo y siempre tiene que haber vino disponible para realizarla liturgia y eso implica practicas que nunca se van a abandonar.
¿Hay mucha presencia del vino en la literatura griega clásica?
Desde las primeras obras de la literatura griega. En la propia Iliada y la en la Odisea hay cantidad de episodios sobre el vino, el más celebre el del cíclope, cuando le emborrachan para poder acabar con él y salir de la cueva. También está presente en los diálogos platónicos y en la poesía lírica desde su nacimiento hay incluso un género las odas anacreónticas dedicadas al vino y los placeres de la vida.