La banda sueca obsequió a los miles de asistentes a su concierto en la carpa de La Ería con un recital de temas legendarios que ya son, por derecho propia, historia viva de las fiestas de San Mateo
Oviedo cayó rendida a Europe. Y puede parecer algo lógico, si se echa un vistazo a su dilatada y exitosa trayectoria, pero… De justicia es decirlo… Así fue. Con puntualidad nórdica, el grupo sueco, en activo, con altor y bajos, desde 1979, salía a escena en una carpa de La Ería entregada -si bien no llena-. Entre chalecos y camisetas de Iron Maiden, Metallica o los propios Europe, la histórica banda lo entrego todo de principio a fin. Porque… Sí. Joey Tempest, vocalista e incombustible frontman, firmó un espectáculo del que, coincidieron decenas de asistentes, no puede decirse que se guardase nada…
Hubo, incluso, espacio para un muy aplaudido costumbrismo patrios. Así, Tempest y sus muchachos dieron las gracias en español, hablaron de «paisanos» e, incluso, tuvieron tiempo para nombrar, entre canción y canción, el «cachopo» y la «sidra» asturianas, arrancando ovaciones que reverberaron con potencia dentro de la carpa. Se ve que pudieron probarlos antes del concierto… Pero, fuese así o no, lo cierto es que Europe en general, y Tempest en particular, se vaciaron por completo… Y su público respondió.
‘Carrie’ resonó en Buenavista, y la despedida, como no podía ser de otra manera, se dio bajo los acordes de ‘The Final Countdown’, compuesta allá por 1985 y, todavía hoy, la más emblemática de las canciones de los suecos. Un tema que puso a prueba los pulmones de ‘carbayones’ y foráneos, pues el grupo congregó no sólo a sus fieles ovetenses y asturianos, sino también a fans entregados procedentes de lugares tan dispares como Galicia, Cantabria o León. En fin… Carisma, actitud, energía… Con todo ello, y mucho más, Europe demostró por qué sigue siendo un referente tantas décadas después de su fundación, una leyenda viva sobre los escenarios…
Y es que el rock and roll va más de la mano de ser currantes, que de aprovechar la consideración de viejas estrellas. Un diez.




