El Ayuntamiento aprueba el PMUS y la ZBE entre reproches de “contradicciones” de la oposición; Cuesta garantiza que las restricciones “no afectarán ni a residentes ni a trabajadores”

El pleno del Ayuntamiento de Oviedo ha aprobado este lunes, de manera definitiva, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), dos documentos clave que marcarán la transformación urbana del municipio durante los próximos años. Ambos textos entrarán en vigor el 1 de enero de 2026. La aprobación ha llegado con una fotografía política dividida: el PP sacó adelante el PMUS en solitario, mientras que la ZBE contó también con el apoyo de IU-Convocatoria por Oviedo. El PSOE votó en contra del plan y se abstuvo en la ordenanza, y Vox se opuso a ambos.
El nuevo PMUS aspira a adaptar Oviedo a las exigencias europeas de descarbonización y a los cambios en la manera de desplazarse por la ciudad. Según explicó el concejal de Planeamiento y Gestión Urbanística, Nacho Cuesta, el plan busca “mejorar la calidad de vida” mediante una movilidad “más amable y más eficiente”, con menos emisiones contaminantes y más espacios seguros y accesibles para peatones.
El documento se articula en cinco ejes estratégicos, la movilidad de bajas emisiones, la movilidad activa y saludable, el transporte público competitivo,
la gestión eficiente del tráfico motorizado, y un sistema “participativo e inteligente”. Así, incluye 46 medidas, algunas ya ejecutadas y otras previstas para “las próximas fechas”, según el edil. En materia de transporte público, Cuesta ha avanzado que se están redefiniendo rutas, frecuencias y paradas, y que también se incorporará transporte a demanda en la zona rural. El objetivo es que esta reorganización esté implantada en el primer semestre de 2026.
Una ZBE que “no obligará a cambiar de coche”
El otro gran pilar del PMUS es la implantación gradual de la Zona de Bajas Emisiones. Cuesta quiso despejar dudas: “La ZBE no afectará ni a quienes vivan en Oviedo ni a quienes trabajen en Oviedo”, afirmó. Los primeros quedarán exentos y los segundos podrán obtener autorizaciones temporales. El concejal insistió en que “en ningún caso” se obligará a ningún residente o visitante a cambiar de vehículo para circular por la ciudad.
La ZBE tendrá distintos niveles de restricción. En su núcleo se creará una “Zona Cero Emisiones”, que abarcará el anillo del centro histórico. Además, habrá “Zonas de Especial Sensibilidad” alrededor de centros escolares y sanitarios, donde se busca reducir la exposición de los colectivos más vulnerables.
Críticas por “incoherencias” en el modelo de ciudad
La oposición de izquierda, PSOE e IU, coincidió en que el plan incluye medidas positivas, pero denunciaron “contradicciones” con un modelo de movilidad sostenible. El portavoz de IU, Gaspar Llamazares, reprochó al gobierno municipal que combine “elementos de futuro” con “obsesiones del pasado”, como la Ronda Norte o la ampliación del aparcamiento de la Escandalera: “Es difícil de explicar que un plan que debería mirar a diez años vista se mezcle con infraestructuras que fomentan la vieja movilidad”. Por su parte, el edil socialista Juan Álvarez Areces lamentó la falta de consenso y acusó al PP de “confundir documentos estratégicos con su programa electoral”. Sobre los nuevos aparcamientos, fue tajante: “Son absolutamente contrarios a lo que debe ser un plan sostenible”.
Desde la derecha, Vox mantuvo su rechazo frontal. Su portavoz, Sonsoles Peralta, calificó la ZBE de “innecesaria, ineficaz, desproporcionada y punitiva”, asegurando que su objetivo real es la recaudación: “Esto no va de aire limpio ni de salud: es una ruta que pretende decidir nuestro modo de vida”