La procesión de El Resucitado, que tuvo que resguardarse por la lluvia, pone punto y final a unas celebraciones que todas las cofradías sacaron adelante pese al mal tiempo
La misa de Resurección, oficiada en la Catedral por el arzobispo, Jesús Sáenz Montes, y la procesión del Resucitado, echaron este domingo el cierre a una Semana Santa con doble protagonismo: la lluvia, que obligó a acortar varias procesiones, y la gran afluencia de gente en todos los actos pese al mal tiempo. El arzobispo habló de los problemas que han encontrado siempre los cristianos “y más en estos tiempos» en los que “nos zancadillean y nos censuran en una persecución cultural y política que a veces nos deja sin respiro ni libertad”.
Tras la celebración de la misa de Resurrección en una Catedral abarrotada de fieles con la bendición papal y la concesión de la indulgencia plenaria, arrancaba la última de las procesiones de la Semana Santa ovetense con la amenaza de lluvia, como durante toda la semana. Una vez más, en esta ocasión a mitad del trayecto, en la plaza de Porlier, la procesión tuvo que dar la vuelta para resguardarse de nuevo en el claustro de la Catedral, de donde había partido.
Ha sido la tónica de toda la Semana Santa, procesiones aceleradas o acortadas debido a los aguaceros que han caído sobre la ciudad. Pero a pesar de la lluvia y el tiempo inestable, las procesiones han congregado a miles de fieles y turistas en las calles.
Carlos González García, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, se mostró satisfecho y afirmó que se superaron con creces las previsiones, pese a que varias hermandades tuvieron que acortar el recorrido debido a la lluvia.
El mal tiempo provocó que solo las dos procesiones del Domingo de Ramos, la de La Borriquilla, por la mañana, y la de la Sagrada Lanzada, de la Hermandad de Los Estudiantes, por la tarde, así como la del Santo Entierro, el viernes santo, y La Soledad, el sábado, pudieran hacer íntegramente sus recorridos, algunos a un ritmo mayor de lo habitual.
El presidente de la Junta de Hermandades considera que el balance ha sido muy positivo tanto por la afluencia de gente, con las calles abarrotadas en casi todas las procesiones, como por el esfuerzo y entrega de los cofrades que hicieron lo imposible por hacer frente a las inclemencias del tiempo, en ocasiones teniendo que poner ruedas a los pasos para acelerar el recorrido y en otras, teniendo que volver a refugiarse en el lugar de salida.
“Estamos contentos en términos generales, porque los vaticinios no eran halagüeños y todas las procesiones han salido, aunque hubo que acortar alguna o suprimir algún acto. Por ejemplo en la de El Cautivo, el jueves santo, hubo que ponerle ruedas al paso durante un trecho porque llovía mucho. No obstante, se hizo el acto aunque no hubo indulto. El domingo, la Sagrada Resurrección que salió de la Corrada del Obispo para llegar a Teatinos, cuando estaba en la Plaza del Riego tuvo que dar la vuelta para guardarse”, comenta Carlos.



