La norma está en el tramo final de la tramitación parlamentaria y la directora general de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI defiende «repensar posturas y realizar los máximos esfuerzos» para alcanzar un acuerdo

«Tenemos la esperanza de poder establecer ahora, en esta última fase, un diálogo sosegado con la derecha democrática. Es importante, y lo señalábamos en las comparecencias, que la mayoría de los territorios, independientemente de quién los gobierne en un momento determinado, cuenten con una ley de estas características», expresaba ayer, Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, Nuria Rodríguez López, directora general de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI, en Gijón tras participar en la concentración convocada por Xente LGTBIAQ+ Astur (XEGA) por esta jornada. Así, apuntó que «no es admisible decir que en otros territorios sí existe esa ley y aquí no. No hay ninguna explicación que justifique que Asturias sea una anomalía democrática en este caso y, por tanto, creo que hay que repensar posturas y realizar los máximos esfuerzos para que la derecha democrática también tenga una parte propia en esta ley y podamos llegar a un acuerdo. La idea es aprobarla con el mayor consenso posible».
Tras la ronda de comparecencias celebradas en la Junta General, quiso apuntar que «la forma de pensar o la forma de posicionarse frente a esta ley es absolutamente legítima, sea quien sea, pero hay que graduar las formas de expresión y, sobre todo, no dar argumentos al fascismo para que utilice esta ley contra la izquierda». Por último, destacó la importancia del encuentro celebrado ayer en El Náutico y recordó que «gobernar para una mayoría es muy importante y es fundamental, pero no podemos dejar de lado también a una minoría, que tampoco tenemos tan claro que sea minoría, porque los colectivos LGTBI y la población que apoyamos esta causa somos legión. Todo el mundo tiene un amigo, una amiga, un familiar o una familiar que pertenece al colectivo y, por tanto, también hay que saber legislar para todo el mundo».