El Ayuntamiento inaugura en Quintana 8 un punto de información presencial para acompañar la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, que comenzará con un periodo sin sanciones. El distintivo ambiental no será obligatorio portarlo físicamente, ya que las cámaras identificarán cada vehículo mediante su matrícula

A pie de calle, en el número 8 de Quintana, comenzará a notarse el goteo de vecinos que quieren entender qué ocurrirá a partir del 1 de enero con la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). El Ayuntamiento ha abierto allí una oficina específica para informar sobre la nueva regulación, un espacio que atenderá de lunes a viernes, de 9 a 14 horas, y que se suma al teléfono 984 280 011 y al correo zonadebajasemisiones@oviedo.es habilitados para atender consultas. La inauguración corrió, este martes, a cargo del concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, acompañado del comisario principal, Javier Lozano. Allí, el edil explicó que esta ventanilla pública forma parte de un proceso más amplio de preparación que incluye la actualización normativa (el PEMUS, de 2012, y la Ordenanza de Tráfico, de 2007) y la instalación de nuevos soportes técnicos: cámaras lectoras de matrícula, paneles informativos, pasos de peatones inteligentes y una reforma integral del centro de control de tráfico que se presentará en los próximos días.
Antes de que esta oficina existiera, ya se habían recibido cerca de 150 consultas a través del botón telemático habilitado en septiembre y unas treinta llamadas diarias a la extensión telefónica municipal. Además, el Ayuntamiento realizó 800 entrevistas telefónicas y 2.200 encuestas presenciales en zonas como el HUCA, la Universidad y las estaciones de tren y autobús para medir el grado de conocimiento ciudadano. En cuanto a quién podrá acceder al primer anillo de la ZBE, Prado insistió en que la gran mayoría de vehículos no tendrá problemas siempre que no circulen innecesariamente dentro de la zona. Puso como ejemplo Madrid: “Si entras directamente a un parking, no tienes ningún problema”. El distintivo ambiental no será obligatorio portarlo físicamente, ya que las cámaras identificarán cada vehículo mediante su matrícula. Puede obtenerse igualmente en oficinas de Correos por cinco euros.
«La intención no es recaudar dinero, sino velar por la seguridad vial»
Uno de los mensajes centrales del concejal fue relativo a las sanciones: “no vamos a ir ahí a saco, que mucha gente se piensa que se va a sancionar desde el primer día ni muchísimo menos”. Según detalló, habrá un periodo de adaptación de uno o dos meses antes de emitir multas, y la fecha concreta del inicio del régimen sancionador se anunciará con antelación suficiente. Se trata, afirmó, de implantar la ZBE de manera progresiva, informada y sin sobresaltos para la ciudadanía. El concejal añadió otra de las ideas que quiso destacar: “Nuestra intención no es recaudar ni muchísimo menos, sino velar por la seguridad vial”. Recordó para ello el ejemplo del contador instalado en el semáforo de la Plaza de Castilla, que redujo de forma notable las infracciones tras su colocación, aun cuando ello supuso una caída en la recaudación.
En el plano técnico, el sistema de cámaras lectoras de matrícula está ya instalado y la información será controlada desde el renovado centro de tráfico, que permitirá monitorizar en tiempo real los accesos desde el 1 de enero. Las decisiones sobre las plazas azules, explicó Prado, dependen del área de Infraestructuras y se concretarán más adelante. Mientras tanto, en la oficina recién abierta, los ciudadanos entrarán con preguntas, impresos, matrículas anotadas o simplemente curiosidad. Es precisamente ese el objetivo del nuevo servicio: ofrecer un espacio claro y accesible donde resolver dudas antes de un cambio urbano que transformará la movilidad en la capital asturiana y que, según el área de Seguridad Ciudadana, tendrá efectos positivos tanto en la calidad del aire como en la reducción del ruido urbano.