La tradicional fiesta carbayona aúna tradición y diversión en una jornada marcada por el buen tiempo, el mejor ánimo, la sidra a raudales y los bollos preñaos; eso sí, quienes pueden buscan cobijo a la sombra de árboles y toldos
No, señoras y señores, no… ¡Ni siquiera los calores que reinan hoy, más propios del pleno verano que de las postrimerías de un mes de mayo, pueden vencer al Martes de Campo! La que es una de las fiestas de referencia de Oviedo -con el permiso de San Mateo, desde luego- ha vuelto a enseñorearse del centro de la capital asturiana, y miles de personas se han echado a sus calles y parques para disfrutar de una velada netamente carbayona, regada por la sidra, con el sabor del bollu preñau en el paladar, y con el sonido de las gaitas imponiéndose a las muchas y variadas melodías escogidas por los distintos grupos de participantes. Porque sí, hoy en la urbe es posible ver a toda clase de personas: hombres y mujeres, jóvenes y no tantos, de casa y llegados de fuera, reunidos en torno a una festividad entrañable por definición… Y que, esta vez, con los termómetros disparados, ha hecho el uso de abanicos, sombrillas, gorras y sombreros más necesario que nunca.
La Real Banda de Gaitas ‘Ciudad de Oviedo’, al igual que la Banda de Música Municipal, han sido las encargadas de marcar el compás en el arranque de la velada. Su desfile desde la plaza Porlier hasta el Campo de San Francisco servía, a media mañana, de pistoletazo de salida al componente lúdico del Martes de Campo, si bien el inicio formal se producía horas antes, en la capilla de La Balesquida, elegida por la Cofradía del mismo nombre para entregar los primeros bollos y botellas, más de un millar, todo ello debidamente bendecido. En el caso del Campo de San Francisco, el protagonismo lo ha asumido la Sociedad Protectora de La Balesquida, responsable de distribuir los más de 4.500 bollos y botellas restantes. Y lo cierto es que pocos han querido perderse ese acceso a tales viandas, si bien han abundado quienes, cumpliendo con la tradición de este día, han optado por llevar comida de casa. Eso sí, ha sido curioso presenciar el intento de los múltiples grupos por instalarse en los lugares más a la sombra, protegidos por toldos y copas de árboles.
El balance político de Canteli
No han faltado risas y bailes. Tampoco la visión de los más pequeños correteando y jugando, felices al saberse sin clase en los centros educativos ovetenses. Por descontado, han formado legión aquellos que han optado por ataviarse con camisetas del Real Oviedo, fieles a su equipo y convencidos de que, más pronto que tarde, el regreso a Primera División será una realidad. Y, como no podía ser de otro modo, el alcalde de la capital, Alfredo Canteli, ha recogido su bollu y su botella, y ha disfrutado por unos instantes del Martes de Campo… Sin dejar pasar la oportunidad de abordar la cuestión política. En efecto, el regidor ha cargado contra la oposición local y, en especial, contra el PSOE, acusando a sus integrantes de «tratar de petardear muchas opciones que se hicieron ya en Oviedo», y esgrimiendo como ejemplos proyectos como el de la Fábrica de La Vega o el de la Fábrica de Gas; este último, ha afeado, «parado por una puñetera marquesina que se cae sola».
También se ha referido a las obras de acceso a Oviedo por Santullano, centrando el tiro en el Gobierno autonómico. Por el contrario, no ha dudado en calificar la compra del Palacio de Congresos, envuelta en la polémica, de «operación magnífica y rotunda», al evitar que el edificio se convierta en «un nido de okupas». Y ha concluido confesándose optimista de cara a los comicios del próximo año, y descartando que vaya a ser necesario apoyarse en Vox para mantenerse en el poder, algo que, a su juicio, sería «un lío».





