Los trabajadores, sin cobrar desde hace un año, reciben apoyo político en Madrid en plena escalada del conflicto y con la vista puesta en una salida institucional al problema

Paso a paso, el conflicto laboral en Mina Miura continúa ganando dimensión política e institucional. La plantilla, que acumula ya un año sin percibir sus nóminas, trasladó este miércoles su reivindicación al Congreso de los Diputados en una visita impulsada inicialmente por Podemos y que terminó reuniendo el respaldo de distintas formaciones con representación parlamentaria como PSOE, Sumar, Compromís, ERC y Bildu.
La presencia de los mineros en la Cámara Baja tiene su origen en la visita que la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, realizó semanas atrás a la marcha minera durante su recorrido hacia Oviedo. Allí, la dirigente ofreció a los trabajadores la posibilidad de trasladar su situación al Congreso. En los últimos días fue la concejala de Podemos Siero, Silvia Tárano, quien coordinó junto a la plantilla los detalles del viaje y los encuentros mantenidos en Madrid, acompañando además a los trabajadores durante la jornada. El encuentro sirvió también como gesto visual de apoyo institucional, con representantes de distintas formaciones posando junto a la plantilla en una imagen que simboliza la creciente atención política sobre un conflicto que, por ahora, continúa sin una solución clara.
Los trabajadores de Mina Miura arrastran una situación límite desde hace meses. Denuncian el impago continuado de salarios pese a seguir vinculados formalmente a la explotación minera ubicada en el concejo de Ibias. Según el relato sindical trasladado por SOMA-Fitag-UGT, la empresa habría cambiado de propietarios el año pasado sin que ese relevo haya supuesto mejora alguna en la situación laboral ni en la estabilidad económica de la plantilla.
El conflicto se enmarca además en un contexto de fuerte movilización social y sindical. Durante las últimas semanas los trabajadores protagonizaron un encierro en la explotación y posteriormente una marcha a pie de más de 160 kilómetros hasta Oviedo, una de las protestas laborales más visibles del sector minero asturiano en los últimos años.
“Cobrar lo que es nuestro”: un conflicto aún sin salida
Los trabajadores insisten en que su reivindicación es básica: el cobro inmediato de las nóminas pendientes y la posibilidad de recuperar la actividad en condiciones dignas y seguras. En sus intervenciones públicas han reiterado que no se trata de una demanda partidista, sino laboral y legal.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto también en el plano institucional. El Gobierno del Principado ha estudiado distintas vías para desbloquear la situación de la concesión minera, incluida la posibilidad de analizar su caducidad y una nueva licitación del yacimiento. La explotación, considerada estratégica por su carácter de carbón coquizable, sigue situada en el centro de un debate que mezcla empleo, industria y viabilidad jurídica del proyecto.