Ecologistas en Acción denuncia que la ‘zona cero’, el entorno del Palacio de los Deportes, no ha sido incluido en la ZBE de la capital asturiana, y pide medidas eficaces y reales para paliar las emisiones de dicho agente contaminante, causante de 245 muertes en la ciudad

Siendo un tanto alarmistas, aunque sin alejarse demasiado de la realidad, se podría decir que 2025 no fue un buen año para la salud pulmonar en Oviedo. O, al menos, no resultó todo lo bueno que la legislación vigente obliga. Tal como la organización Ecologistas en Acción notificaba este mismo jueves, durante el pasado año la capital asturiana superó el nuevo valor límite anual de dióxido de nitrógeno (NO2) fijado por la Unión Europea (UE), según puede extraerse de los datos provisionales recopilados a partir de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire. Una situación que cobra especial dramatismo en el caso de los alrededores del Palacio de los Deportes, epicentro de la tesitura descrita; sobre todo, a tenor de que dicho conjunto ha quedado fuera de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de la ciudad.
La asociación detalla que el dióxido de nitrógeno es un gas amarillento tóxico que al inhalarse afecta a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, con la consiguiente merma de la resistencia a las infecciones, siendo responsable de 4.100 muertes prematuras en 2023 en España, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente. Fernández insistió en que «este contaminante, derivado de la combustión de los coches, genera problemas de salud y mortalidad». ¿Hacen falta datos para dar validez a esa aseveración? Bien, baste saber que, según un estudio realizado el año pasado con la Universidad Carlos III, «este tipo de contaminantes provocan 246 muertes al año en Oviedo«. No obstante, a modo de nota positiva, «sí ha habido una mejora en las partículas en suspensión, principalmente por las intervenciones urbanas como la ‘bulevarización’, que han reducido la velocidad y pacificado el tráfico».
Y es que, según apuntó ayer el portavoz de Ecologistas en Acción en Asturias, Ignacio Fernández, en el caso concreto de ese NO2 que no aparta noticias positivas, los niveles más elevados de este contaminante se dieron en las estaciones Plaza Elíptica de Madrid, Avenida Juan XXIII de Málaga, Granada Norte, Eixample de Barcelona y San Basilio de Murcia, con una concentración media anual de en torno a 30 microgramos por metro cúbico de aire. En el caso de la estación de Palacio de Deportes de Oviedo, se llegó a los 24 microgramos, frente a los 20 que deben alcanzarse antes del 1 de enero de 2030, y los 10 recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso sí, ninguna ciudad española incumplió el obsoleto valor limite anual vigente, establecido en 40 microgramos, que no se supera desde 2022 en ninguna de las urbes del territorio nacional.
«El que no se hayan adoptado medidas en esta parte de la ciudad evidencia, como venimos denunciando, que el objetivo de la ZBE no es reducir emisiones, sino establecer un negocio de aparcamientos en el centro»
Ignacio Fernández, portavoz de Ecologistas en Acción en Asturias
Para Fernández es llamativo que el Palacio de Deportes no solo incumple el nuevo limite legal de contaminación por NO2, sino que es también la zona donde se observan los niveles más elevados de otros contaminantes, como las partículas en suspensión, que ya han obligado en varias ocasiones a cerrar el tráfico debido a la alta contaminación. «El que no se hayan adoptado medidas en esta parte de la ciudad evidencia, como venimos denunciando, que el objetivo de la ZBE no es reducir emisiones, sino establecer un negocio de aparcamientos en el centro», aventuró. En ese sentido, Ecologistas cree que las elevadas diferencias entre las estaciones de medición de ciudades con poblaciones similares obedece a «la deficiente ubicación de muchas estaciones supuestamente orientadas al tráfico, que no se están emplazadas en los puntos críticos de contaminación», según establece la nueva normativa.
«Esto conlleva que las mediciones de las ciudades con niveles de NO2, más bajos o de otras urbes medias que ni siquiera disponen de estaciones orientadas al tráfico no resulten representativas de la calidad del aire que respira buena parte de sus habitantes, según han acreditado las campañas de medición de NO2, realizadas en los últimos años por Ecologistas en Acción», ahondó ayer Fernández. Esa es la razón fundamental por la que la organización a la que representa reclama al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que obligue a revisar la ubicación de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire, para adaptarlas a los nuevos criterios legales. En cualquier caso, dado que todas las urbes analizadas incumplirían el nuevo limite legal, también pide políticas de mejora de la calidad del aire que reduzcan la presencia de automóviles en las áreas urbanas