La presencia de osos en estas áreas próximas a la capital asturiana no es un fenómeno nuevo. Cada primavera, varios ejemplares descienden hasta zonas situadas a apenas 200 metros de altitud en busca de fruta, especialmente cerezas silvestres

Los osos han vuelto a dejarse ver en las inmediaciones de Oviedo coincidiendo con la maduración de las primeras cerezas silvestres en las zonas más bajas del valle central asturiano. Así lo ha comunicado este miércoles el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), que mantiene activo un seguimiento de la especie en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo. La presencia de osos en estas áreas próximas a la capital asturiana no es un fenómeno nuevo. Cada primavera, varios ejemplares descienden hasta zonas situadas a apenas 200 metros de altitud en busca de fruta, especialmente cerezas silvestres, consideradas uno de los primeros alimentos disponibles tras el invierno.
Las señales de su paso son visibles principalmente en pequeños cerezos jóvenes rotos en bordes forestales y praderías. Según explica FAPAS, este tipo de daños son característicos del comportamiento del oso pardo cuando intenta acceder a los frutos. “Solo el oso es capaz de romper los cerezos jóvenes de esta manera”, señala la organización conservacionista. Desde la entidad destacan además que este comportamiento forma parte de una dinámica natural consolidada desde hace décadas, coincidiendo con la recuperación progresiva de la población osera en Asturias tras haber estado al borde de la desaparición por la caza, el uso de trampas y el veneno.
El seguimiento realizado mediante cámaras de fototrampeo está permitiendo identificar en tiempo real la llegada de los animales, conocer cuántos ejemplares frecuentan la zona y analizar sus movimientos. Para la entidad, la presencia continuada de osos en territorios de baja montaña próximos a núcleos urbanos refuerza el valor ambiental de estos espacios y la necesidad de protegerlos.