Los estudiantes, concentrados este viernes en Oviedo, han señalado que observan un auge de la extrema derecha: «Son los que nos hacen ‘bullying’, la correa transmisora de la extrema derecha»

El Sindicato de Estudiantes volvió a sacar este viernes a los alumnos a la calle en Oviedo y Gijón con motivo de la huelga estudiantil feminista convocada a nivel nacional. Las movilizaciones, celebradas al mediodía, recorrieron el centro de ambas ciudades y reunieron a estudiantes que reivindicaron medidas contra el machismo y denunciaron el crecimiento de discursos de extrema derecha entre la juventud. Desde la organización estudiantil defienden que la convocatoria pretende visibilizar situaciones que, aseguran, se repiten en los centros educativos. “Hemos vuelto a vaciar las aulas, en primer lugar para demostrar que estamos en primera línea en la lucha contra el machismo”, explicó en Oviedo ante los medios la portavoz del sindicato, Paula Leiva.
Según la representante estudiantil, las movilizaciones responden a una preocupación creciente entre las alumnas: “Lo que estamos viendo es que nos está golpeando cada día más en nuestras aulas, con los machirulos que nos insultan, que se ríen de nosotras”. La organización también vinculó estas actitudes con el auge de posiciones políticas extremas entre algunos jóvenes. “Estamos en lucha contra el fascismo”, aseguró Leiva, quien sostuvo que en los centros educativos se está notando el crecimiento de este fenómeno: “Son los que nos hacen ‘bullying’, la correa transmisora de la extrema derecha”.
La portavoz del sindicato también se refirió a la situación internacional y a la guerra en Oriente Medio. En este sentido, criticó los argumentos utilizados por algunos líderes internacionales para justificar determinadas actuaciones militares: “Es una vergüenza que estén justificando estos ataques diciendo que es para proteger a las mujeres”, afirmó, mencionando directamente al expresidente estadounidense Donald Trump y al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. A su juicio, lo que está ocurriendo “no es por defender la democracia, sino masacrar a un pueblo”.