La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies apunta a que el proyecto ocupará 6.500 metros cuadrados de suelo rústico en Llanera y reclama alternativas para reducir su impacto ambiental y social

La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies mostraba este lunes su rechazo a la autorización de una nueva subestación eléctrica de transporte de energía de 132 kilovoltios en Cayés, en el concejo de Llanera. La organización lamenta que el proyecto haya salido adelante sin que se hayan tenido en cuenta las alegaciones presentadas tanto por el colectivo ecologista como por los vecinos de la zona. Según explicaba la entidad en una nota de prensa, la autorización publicada contempla la construcción de la instalación sobre unos 6.500 metros cuadrados de fincas rústicas en el entorno de Cayés. Además, recuerdan que cerca de esta infraestructura Red Eléctrica tiene previsto levantar otra subestación de 220 kilovoltios como parte del denominado anillo central de alta tensión.
Desde la Coordinadora señalan que la decisión se ha adoptado sin atender las reclamaciones trasladadas durante la tramitación del proyecto. En este sentido, recuerdan que presentaron alegaciones junto a 139 vecinos del entorno, que también habían solicitado cambios en el planteamiento inicial. Entre las principales propuestas planteadas figuraba trasladar la ubicación de la subestación al interior del polígono industrial de Asipo, y no en su entorno inmediato, donde, según indican, existen numerosas viviendas. A su juicio, situar la infraestructura dentro del área industrial sería “una ubicación menos lesiva” y permitiría una mayor compatibilidad con la conservación del entorno.
El colectivo también había solicitado que las dos subestaciones previstas en Cayés se construyan como instalaciones blindadas y parcialmente semienterradas. Esta solución, apuntan, contribuiría a reducir tanto el impacto visual como los posibles efectos electromagnéticos y la contaminación acústica derivada de los transformadores. Otra de las peticiones trasladadas por la organización era que ambas instalaciones se tramitasen de forma conjunta dentro de un mismo plan global, con el fin de evaluar el impacto ambiental del conjunto del proyecto y no de cada infraestructura por separado.
Asimismo, los ecologistas defendían que las líneas de interconexión entre instalaciones se ejecutasen de forma subterránea. Según sostienen, esta medida permitiría disminuir el impacto visual y electromagnético, además de reducir el riesgo de incendios forestales y los daños a las aves por electrocución. En su comunicado, la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies reclama que tanto Red Eléctrica como la empresa distribuidora incorporen medidas adicionales para minimizar los efectos de estas nuevas infraestructuras sobre el territorio y la población del entorno. En palabras del colectivo, es necesario que las compañías “tomen todas las medidas necesarias para reducir los fuertes impactos de estas nuevas instalaciones eléctricas, así como los perjuicios a la población en la zona de Llanera en la que se ubicarán”.