El barrio conmemora por segundo año consecutivo la festividad de Santiago Apóstol con conciertos, comida popular y actividades para todas las edades, incluyendo la gran novedad de este año: la misa al aire libre

Tras su regreso el año pasado, las fiestas de La Manjoya se celebran este fin de semana por segundo año consecutivo, en el prau del Caserón recuperando una tradición que llevaba 26 años sin realizarse. Este miércoles arrancaron con un concierto de la banda de música Ciudad de Oviedo a las 19:00 horas, pero el plato fuerte comienza a partir del sábado. Lo cuenta Paz Rey, de la Asociación de Vecinos de La Manjoya, que explica que los que buscaban al recuperar estos festejos es mantener vivo ese carácter vecinal: “Queremos que sea una reunión del barrio, no un evento grande ni patrocinado. Todo se hace con el dinero de los socios y la ayuda de los vecinos que colaboran”.
Unas fiestas que «son de pueblo, pueblo», cuenta Rey, yes que la idea es que la gente se vea, coma junta y pase un rato en el prau de la fiesta. «Ahora todo es más individualista, y estas fiestas ayudan a que el barrio tenga vida otra vez”, explica. La gran novedad de este año es la celebración de una misa solemne al aire libre, que tendrá lugar el domingo 31 a las 12:00 h en el mismo prau de la fiesta y estará cantada por el Coro Escolanía de San Salvador, “el párroco del barrio la llama misa de campaña».
Completa el programa de actividades el sábado la sesión vermú con Dani el Taxista a las 12 horas; la comida popular con paella y cordero (que cuenta con vales ya agotados) a las 14 horas; los juegos infantiles a las 18 horas y la verbena, con el dúo Sueños y DJ Endi a las 22 horas. La jornada del domingo comenzará con la misa al aire libre a las 12 horas, seguida de sesión vermú y reparto de bollu durante toda la mañana. Rematarán la celebración el gran sorteo y el tardeo con Adri y Bernardo a partir de las 18 horas.
«El año pasado planeamos comida para 200 y acabamos siendo 250»

El barrio acoge con ganas esta segunda celebración, que ya el año pasado reunió a vecinos, familiares y amigos: «Planeamos comida para 200 personas, pero vinieron 250. Por eso este año hemos ampliado la carpa. Queremos que todos puedan estar cómodos y disfrutar del prau de la fiesta”, cuenta Rey, que pone en valor esa importancia de mantener las tradiciones, como el bollu o la comida «de casa» con tortillas y chorizos, tal y como siempre se hizo.
Porque gran parte de estas fiestas son, sin duda, para los más veteranos: “La gente mayor disfruta mucho. Vienen a comer, pasan el rato juntos… y eso es lo que nos importa. Queremos que la fiesta siga siendo para los vecinos y sus allegados, sin grandes orquestas ni publicidad exterior”. Dicho y hecho, ya que, como puede leerse en el cartel de la fiesta, las única colaboración que los vecinos han tenido a la hora de organizar las fiestas ha sido del propio Ayuntamiento y Caja Rural de Asturias. Mucho esfuerzo que seguro tendrá su recompensa con los bailes, las risas y los reencuentros del fin de semana.