Denuncian que los procesos de estabilización podrían volver a modificar la plantilla y preparan una queja conjunta al Principado

Las familias de la escuela infantil de Carbayoninos, en Oviedo, han alzado la voz ante la posibilidad de que sus hijos afronten un tercer cambio de educadoras en apenas unos meses. Lo hacen tras un inicio de curso marcado ya por sustituciones en la plantilla y ante un nuevo proceso de estabilización del personal público que, temen, vuelva a alterar la continuidad en las aulas. La escuelina, de reciente creación y con dos sedes -una en las Escuelas Blancas de San Lázaro y otra en el colegio Juan Rodríguez Muñiz, en Las Campas- cuenta actualmente con seis educadoras. Sin embargo, según relatan las familias, el curso comenzó con solo tres profesionales y, “al mes”, se produjo el primer relevo: “Cesaron a tres de ellas y las cambiaron”.
Desde entonces, la incertidumbre se mantiene. “Sabemos que en unos meses o en un mes va a haber otro proceso de estabilización”, explica a este medio Alicia Sela, madre de uno de los alumnos. Un proceso que, advierte, “pone en riesgo a todo el personal de la escuelina” y que podría traducirse en una nueva rotación de educadoras. De confirmarse, algunos niños, con edades comprendidas entre los 0 y los 3 años, habrían tenido hasta tres figuras de referencia en un solo curso.
El problema, insisten, no es solo organizativo. Es, sobre todo, pedagógico y emocional. “Estamos hablando de niños y niñas de cero a tres años. La adaptación a nuevas figuras es un proceso complejo”, recuerda Sela. “Han tardado mucho en estar adaptados. Ya lo hemos vivido y ha sido difícil”. Por eso, ponen el foco en lo que consideran una falta de reconocimiento de esta etapa como educativa: “Al no considerarse todavía una etapa educativa, el personal se trata como cualquier otro, y eso no tiene en cuenta la realidad de las aulas”.
En paralelo, las familias han comenzado a organizarse. Hasta ahora, las reclamaciones se habían presentado de forma individual, en parte porque la escuela, al ser nueva, aún no cuenta con una asociación de madres y padres formalmente constituida. “Varias familias han ido enviando quejas por esta y otras cuestiones. Algunas han tenido respuesta y otras no”, señala. Ahora, sin embargo, han dado un paso más. Esta misma semana registrarán una queja conjunta dirigida a la Dirección General de Empleo Público, respaldada por la firma de todas las familias afectadas. “Creemos que esto tiene urgencia, porque está en juego tanto el puesto de trabajo de las educadoras como la estabilidad de nuestros niños”, explican.
En total, la escuelina atiende a varias decenas de familias repartidas entre ambas sedes. Una cifra que, además, podría no ser aislada. “Sabemos que esta situación puede estar ocurriendo en otras escuelinas de Asturias, como en Los Polesinos de Siero y en Los Nuberinos de Gijón”, apuntan, aunque reconocen que aún no existe una red de contacto entre centros.