Autismoastur reúne a familiares y profesionales en Oviedo para reclamar una planificación que garantice recursos de atención diurna cuando finaliza la etapa educativa

La preocupación por el futuro de las personas con discapacidad volvió a escucharse este miércoles frente a la Junta General del Principado. Decenas de familiares, profesionales y representantes de entidades sociales participaron en la concentración convocada por Autismoastur para reclamar una respuesta urgente a la falta de plazas en los Centros de Apoyo a la Integración (CAI) y exigir una planificación que permita atender las necesidades de quienes finalizan su etapa educativa. Bajo el lema «Ninguna familia sin plaza de CAI. ¿Y después de los 21 qué?», los asistentes quisieron visibilizar una inquietud compartida por numerosas familias asturianas: la incertidumbre que surge cuando los jóvenes con discapacidad alcanzan la edad límite de permanencia en el sistema educativo y deben acceder a recursos especializados para continuar su desarrollo personal, social y ocupacional.
La concentración puso el foco en una realidad que, según denuncian las familias, se repite cada año. Cumplir 21 años no implica que desaparezcan las necesidades de apoyo ni la necesidad de contar con rutinas estables, atención especializada y espacios adaptados. Sin embargo, muchas personas llegan al final de su etapa educativa sin saber qué recurso tendrán disponible ni cuándo podrán acceder a él. Desde Autismoastur advierten de que la falta de plazas disponibles en los Centros de Apoyo a la Integración genera situaciones de incertidumbre que afectan tanto a las personas con discapacidad como a sus familias. Por ello, la asociación reclama al Principado una planificación a medio y largo plazo que permita anticipar las necesidades futuras y adaptar la red de recursos a la demanda existente.
La entidad considera que la Administración dispone de información suficiente para realizar esa previsión. Los datos sobre dependencia, edades y grados de valoración de las personas usuarias permiten, a su juicio, conocer con antelación cuántas personas necesitarán acceder a estos servicios en los próximos años y dimensionar los recursos en consecuencia. Aunque la movilización fue convocada por Autismoastur, las reivindicaciones planteadas van más allá del colectivo de personas con trastorno del espectro autista. La asociación quiso dar voz a todas aquellas familias con hijos e hijas con discapacidad que necesitan recursos de atención diurna y que observan con preocupación la escasez de plazas existentes y la ausencia de respuestas claras sobre el futuro.