Unos 2.000 profesores se manifiestan ante la Consejería de Educación y Presidencia del Principado, exigiendo los mismos derechos que en la enseñanza pública

Del negro de las camisetas de los docentes de la enseñanza pública, al naranja de la enseñanza concertada, cuyos profesionales se sienten discriminados. Los sindicatos (Otecas, Uso y FSIE) lograron dejar este jueves las aulas vacías y llenar las calles de Oviedo de naranja, desde la Plaza de España, frente a la sede de la Consejería de Educación, hasta la sede de la Presidencia del Principado y la Junta General, donde se celebraba una sesión de debate.
Las centrales cifran el seguimiento del paro en un 90% y calculan que la protesta en las calles de la capital concentró a unas 2.000 personas. Fue la primera visita que recibió la nueva consejera de Educación, Eva Ledo, nombrada el miércoles tras la dimisión de Lidia Espìna, superada por la presión sometida por el colectivo docente de la enseñanza pública.
Los docentes de la concertada exigen una reunión con la nueva consejera para abordar asuntos como la equiparación salarial, bajada de ratios, estabilidad de las plantillas y apoyo al alumnado con necesidades especiales. Tras el acuerdo con sus colegas de la públicas, estos docentes creen que ahora están aun más discriminados.
El enfado era palpable entre los manifestantes quienes criticaban las declaraciones del Presidente del Principado, Adrían Barbón, en las que afirmó que los profesores de la concertada «no son empleados de la Administración». Aprovecharon para recordarle que estudió en un colegio concertado de Sotrondio, el San José, y que a ellos les paga el Principado.
Un grupo de docentes de la concertada que asistieron al debate en la Junta General fueron desalojados por orden del presidente del parlamento, Juan Cofiño.