Cerca de dos centenares de personas se concentran en la localidad para exigir a HUNOSA el desbloqueo de la situación, que amenaza la supervivencia del cuerpo de rescate por el impago de 9.000 horas extra a los voluntarios que lo conforman

Asturias aún llora la tragedia ocurrida el pasado día 21 en la mina de Vega de Rengos, que se cobró la vida de dos trabajadores. Sin embargo, cada vez más esa tristeza se mezcla con cierta indignación colectiva… Producida no sólo por el accidente en sí. La posibilidad de que la Brigada Central de Salvamento Minero, el cuerpo especializado en rescates bajo tierra dependiente de HUNOSA, desaparezca por el impago de 9.000 horas extra a sus integrantes voluntarios -los mismos que, en consecuencia, han amenazado con renunciar-, está propagando el malestar en parte de la sociedad asturiana. Algo que ayer quedó visible en Sama de Langreo, donde alrededor de dos centenares de personas, acompañadas por varios representantes políticos municipales y autonómicos, se concentraron para exigir el desbloqueo de la situación y, por descontado, la supervivencia de la Brigada.
Consignas como «¡Ningún minero queda dentro!» y «¡Salvar a la Brigada. Dignidad salarial y respeto!» sintetizaron el enfado de los participantes, temerosos de que la falta de acuerdo entre las partes pueda significar la extinción de un cuerpo que es, por sus características, único en España. Hoy por hoy, los rescatistas afectados por el conflicto laboral mantienen vigente el ultimátum lanzado a HUNOSA esta misma semana: si no hay mejoras antes del 7 de diciembre, renunciarán a sus cargos y regresarán a sus unidades de origen. Por su parte, la sociedad pública no ha cerrado la puerta a seguir negociando, y afirma que sigue «trabajando para solucionar el problema». Paralelamente, los responsables de HUNOSA han negado de todo punto que tras la polémica situación se encuentre un afán encubierto de desmantelar un servicio que consideran «de máxima importancia» para la región.