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La Taranta se prepara para convertirse en el templo del flamenco en Oviedo

Federico de la Ballina por Federico de la Ballina
08/06/25
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El restaurante cuenta con ya con su cuadro flamenco integrado por Virginia Herrero, Francisco José Benítez y Francis Ligero. Ofrecerá actuaciones, cenas espectáculo y clases a partir de septiembre

  • De izda. a dcha. Francisco José Benítez, Francis Ligero y Virginia Herrero/miOviedo

Oviedo cuenta desde hace unos meses con un tablao flamenco en el restaurante andaluz La Taranta, situado en la parte baja de la calle Rosal, y desde hace unas semanas también con un cuadro flamenco integrado por la bailaora gijonesa Virginia Herrero, el bailaor Francisco José Benítez Camacho (El Puerto de Santa María, Cádiz) y el guitarrista y cantaor Francis Ligero (Ronda, Málaga).

Sus trayectorias, vinculadas al flamenco desde que eran muy jóvenes, confluyeron en Asturias por diferentes avatares de la vida y ahora se juntan gracias a la iniciativa de Juan Carlos Revert, propietario de La Taranta, quien está dispuesto no sólo a ofrecer en su restaurante lo mejor de la gastronomía andaluza, sino a traer a la capital del Principado el arte del flamenco e incluso enseñárselo a todos los interesados.

Virginia y los dos Fransciscos, que ya han actuado esporádicamente en el tablao de la calle Rosal con gran éxito de público, tienen previsto comenzar en breve a ofrecer actuaciones de forma periódica en La Taranta, principalmente jueves, viernes y domingo durante las horas del tardeo. Y aprovechando que tocan todos los palos del flamenco, la idea es que a partir de septiembre el local para eventos del restaurante se transforme entre semana en un aula para dar clases de baile y cajón con Francisco, y de guitarra y cante con Francis Ligero. Se pondrá espejo y todos los elementos necesarios para la formación de los alumnos.

La Taranta, donde el arte del pintor Euliser Polanco cuelga en sus paredes con motivos andaluces y la decoración reproduce fielmente La Alhambra de Granada, será así, además de referencia de los platos del Sur de la mano del galardonado chef Jose Ignacio López, el nuevo templo del flamenco en Oviedo. Una oportunidad para que quienes gustan de este arte puedan disfrutarlo y, por qué no, aprenderlo.

Virginia Herrero es la única asturiana del cuadro. Hija de bailarines, por razones de trabajo su padre fue destinado a Gijón, donde ella nació y donde su madre dirigió la escuela de Danza Karel, abierta hace 53 años y que también estuvo operativa en Oviedo durante tres décadas. Y en Gijón, con tres años, empezó con el flamenco (“aunque no me gustaba). Tras la muerte de su madre, en 2002, se hizo cargo de la escuela donde se imparten clases de ballet clásico, flamenco, danza española y  danza urbana. También estuvo en Madrid “estudiando con un montón de maestros y bailando”.

De Karel ha salido “gente que está bailando en ballets fuera de Asturias, otros han abierto sus academias y otros se fueron al extranjero  como docentes o para bailar”. Y como de casta le viene al galgo, su hija, de 16 años, también baila y estudia danza en Madrid. “Espero que ella herede la escuela”, señala Virginia.

Por razones bien distintas llegó Francisco José Benítez a la escuela Karel. Dejó de estudiar a los once años y se puso a vender periódicos en el Pryca “aunque cantaba más que vendía”, recuerda, y estuvo de aprendiz en una imprenta. Un día, estaba viendo en la televisión un reportaje de la Escuela de baile de Jerez con el ballet Albarizuela, “se asoma mi madre y me vio tan concentrado que me preguntó ¿Hijo, a ti te gusta eso que estás viendo? Y le digo, mama me encanta”.

A través de una vecina del barrio que tenía dos hijos en aquella escuela, su madre contacto con el director, Frenando Belmonte –el que fuera primer bailarín del Ballet Nacional de España cuando lo dirigía Antonio el bailarín-, y le dijo “vístete que nos vamos a Jerez. Entré por la escuela, empecé a escuchar esas castañuelas y esos zapateados y mi madre me pregunto si me encontraba bien; le dije: estoy en otro mundo. Fernando me llevó a la sala y al ver la danza clásica con esos leotardos y el paquete marcado, pensé eso no es lo mismo, pero entendí que es fundamental para coger forma, luego empecé clases de baile español y me cambio la cara”.

Belmonte le recomendó a Francisco al director de cine Carlos Saura para que bailara en su película Carmen, pero llegó la citación para ir a la mili y no pudo ser. Luego le llamó  Sara Lezana, actriz y bailaora, para hacer La Trilla de García Lorca “y esa producción, que era una obra de teatro bailada, se hizo en Madrid y en el año 86 la estrenamos en el Gran Teatro de La Habana, representando a España como ballet de danza española”.

Estuvo trece años en la compañía de Carmen Mota y en 2003 se fue a Galicia donde trabajó en diferentes escuelas y en septiembre del año pasado por razones laborales de su pareja recaló en Gijón y contactó con Virginia a la que ya conocía por los vínculos de ambos con la Escuela de Flamenco de Andalucía. Ahora colaboran y estudian nuevos planes profesionales para el futuro inmediato.

Y el tercero en discordia, Francis Ligero. El de Ronda tiene un hermano guitarrista y una hermana bailaora con los que de jóvenes actuaba en peñas, tablaos y festivales. Hace quince años el amor le trajo hasta Asturias y contactó con Virginia. “Montamos una compañía de flamenco actuando por Asturias y alrededores, a la que ahora se ha incorporado Francisco”. Ligero es cantaor de profesión y guitarrista auto dictada y de vocación.

Los tres creen que en Asturias no hay mucha afición al flamenco (si a las sevillanas, que es folclore andaluz, pero no están dentro de los palos del flamenco). “Si lo ven les gusta, pero no lo buscan, hay que ponérselo fácil. Por eso estamos tan contentos de que un sitio como La Taranta, que cumple todos los cánones de los cuadros flamencos, cuente con nosotros”, comenta Virginia.

Juan Carlos Revert señala que determinados eventos que se celebran en La Taranta “reclaman un cuadro flamenco o un venenciador de fino o manzanilla. Le gusta a la gente y es la manera de introducir el flamenco en Oviedo. Su objetivo es crear un programa para que de forma periódica actúen en el local y hacer también cenas espectáculos”. ¡Ole!

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