La plataforma “El Campillín no se toca” culmina meses de movilización con una protesta este sábado mientras el proyecto municipal sigue avanzando en su tramitación

La oposición vecinal al proyecto de aparcamiento subterráneo en el parque del Campillín entra en su semana más relevante con la vista puesta en la manifestación convocada para este sábado, 11 de abril. La protesta, impulsada por la plataforma “El Campillín no se toca”, se mantiene pese al anuncio del Ayuntamiento de posponer la actuación, una decisión que no ha logrado rebajar la movilización ciudadana. La marcha partirá a las 12.30 horas desde la plaza del Ayuntamiento y finalizará en el propio parque, donde se dará lectura a un manifiesto. Bajo el lema “En defensa de nuestro pulmón verde. ¡Contra un parking innecesario!”, el colectivo busca convertir la cita en un punto de inflexión tras varios meses de protestas, campañas informativas y recogida de firmas.
El contexto previo a la movilización está marcado por la desconfianza de los vecinos hacia el equipo de gobierno. Aunque el Consistorio ha anunciado el aplazamiento del proyecto, la plataforma considera que la medida no implica una renuncia definitiva. A su juicio, el procedimiento administrativo sigue en marcha, con el proceso abierto para que empresas privadas presenten estudios de viabilidad como paso previo a una eventual licitación. Desde el Ayuntamiento, el concejal de Infraestructuras, Nacho Cuesta, defendía recientemente en el Pleno que no se llevará a cabo ninguna actuación que no cuente con el respaldo vecinal, si bien matizó que esa opinión debe basarse en información “veraz”. Por su parte, el alcalde, Alfredo Canteli, reiteraba su apoyo al proyecto, al que considera necesario para el desarrollo urbano y la actividad económica de la zona, enmarcándolo dentro de una estrategia más amplia de crecimiento de la ciudad.
Frente a esta posición, la plataforma vecinal insiste en que el aparcamiento supondría la pérdida de masa verde, la tala de arbolado consolidado y un aumento del tráfico en el centro urbano, en contradicción, sostienen, con los objetivos de reducción de emisiones. Como alternativa, proponen la creación de aparcamientos disuasorios en la periferia conectados mediante transporte público. En paralelo a este debate institucional, el movimiento ciudadano ha intensificado su actividad, y este pasado sábado finalizó la quinta y última semana de recogida de firmas en la calle Magdalena, donde se sumaron cerca de 400 nuevas adhesiones. La campaña ha incluido también acciones de visibilización como la instalación de mesas informativas y el reparto de “trapos verdes” en balcones y ventanas. Con estas iniciativas, los vecinos han buscado reforzar la presencia del rechazo al proyecto en el entorno más afectado.