Las fiestas del barrio reúnen a vecinos y visitantes en un fin de semana de tradición donde no faltó la música, la comida y, sobre todo, el buen ambiente
La Manjoya celebró este fin de semana sus fiestas en el prau del Caserón. Fue el segundo año tras la recuperación de una tradición abandonada durante más de dos décadas y recuperada gracias al esfuerzo y el cariño de vecinos y vecinas. Fueron precisamente ellos los protagonistas del fin de semana, que no contó con grandes orquestas o Djs de moda, pero sí con la gran familia que forma un barrio que lucha por seguir unido. Una cita que destacó por la buena afluencia, como confirma la presidente de la asociación vecinal, Paz Rey. El buen tiempo quiso acompañar en unos festejos en los que no faltaron juegos como el tiro de cuerda -caídas varias mediante- y el tradicional reparto del bollu, que llenó todas las mesas disponibles el domingo.
La novedad de este año, la misa organizada al aire libre en el mismo prau, fue también un rotundo éxito. «Don Andrés -el párroco- ya confirmó que el año que viene vuelve» cuenta Rey. Y es que ningún vecino quiso perderse las actividades organizadas para «hacer familia» y como punto de encuentro de reencuentro anual. Asistir, además, tuvo premio. Al menos para los 50 vecinos que se llevaron alguno de los otros tantos regalos sorteados durante las fiestas, donde también hubo tiempo para la entrega de los reconocimientos a los “Santiaguinos del Año”, que recayó en la Sidrería El Caserón y Velino “el Carretero”.
“La gente al final se lo pasó genial, que es lo importante”, resume la presidenta vecinal sobre unas fiestas que ya miran el año que viene con ganas y esperan repetir, al menos, el éxito de este 2025.












