El jurado del concurso Europan 18 elige la propuesta «Dame tira» que refuerza «la integración del edificio en el barrio» con espacios públicos y comunitarios en los niveles inferiores, un techo solar orientado al sur y tipologías residenciales que «se ajustan bien a las necesidades de los residentes jóvenes»

El emblemático edificio de La Malatería de San Lázaro, en Oviedo, ya tiene proyecto para su transformación en centro de viviendas públicas de alquiler para jóvenes. Se trata del proyecto denominado “’Dame Tira”, presentado por los arquitectos Jordi Juanola, María Fernández Herrero, Juan Burgos y Antonio Burgos. Es una de las 25 propuestas que se habían presentado al proyecto Europan 18 para jóvenes arquitectos y al que optaba la reforma del inmueble ovetense. Seis de ellas fueron preseleccionadas en un primer corte.
Tras varios años de lucha, la plataforma vecinal La Malatería no se tira acogió ayer con gran alegría una noticia que supone confirmar la continuidad del edificio ya que la Dirección General de Vivienda propuso el pasado año al concurso europeo de rehabilitación de edificios Europan 18 el inmueble de San Lázaro para ser convertido en pisos de alquiler. Este lunes se ha conocido el fallo del jurado y el Gobierno regional se compromete a ejecutar el proyecto.
El jurado valora la integridad y el equilibrio del proyecto ganador, “que demuestra un claro entendimiento del emplazamiento y del edificio existente, del contexto urbano más amplio y de las ambiciones programáticas y medioambientales del concurso”. Se indica en el fallo que “la integración del edificio en el barrio se ve reforzada por intervenciones bien pensadas que mejoran la continuidad entre la calle, los programas de la planta baja orientados al público y el jardín”.
Además, destaca que “la cuidadosa ubicación de los espacios públicos y comunitarios en los niveles inferiores garantiza la accesibilidad y fomenta una planta baja socialmente dinámica que mejorará en gran medida la relación del edificio con su entorno”.
Los integrantes del jurado entienden que “la propuesta demuestra un profundo conocimiento del edificio existente, su potencial y sus limitaciones. Aprovecha el espacio intersticial entre los volúmenes para crear un núcleo social significativo que favorece la vida comunitaria y se convierte, además, en una oportunidad para la obtención de energía a través de un techo solar orientado al sur”.
Asimismo, se valora que “las tipologías residenciales se ajustan bien a las necesidades de los residentes jóvenes, ya que ofrecen condiciones de vida adaptables y funcionales tanto para personas solas como para familias. Se añaden nuevos elementos arquitectónicos con sensibilidad: mejoran el rendimiento medioambiental, aumentan la calidad espacial y proporcionan una valiosa superficie adicional sin comprometer la identidad de un edificio que tiene un gran significado para la comunidad local. El resultado es un proyecto sólido, viable y contextualizado”.
Tras el proyecto ganador, el subcampeón ha sido “Abrir puertas y ventanas” de Carlos Canella Lozano, Sofia Lens Bell, Miguel de la Ossa Peinador y Vania Collazo Pequeño. Recibieron menciones especiales del jurado los proyectos “La materia”, de Justo Díaz y Guillermo Pozo Arribas; “Galería jardín vacío”, de Raúl Avilla-Royo, y “¡Tun, tun! Abre la muralla” de Álvaro Menéndez Fernández.