El animal apareció hace más de un mes en el patio interior que comunica la Plaza de la Noceda con Jovellanos. Un reciente intento de La Protectora para capturarlo resultó infructuoso
Uno de los pavos reales que habitualmente viven en el Campo San Francisco decidió hace más de un mes cambiar de aires y pasar el verano en el entorno de la calle Gascona, concretamente en el patio interior que comunica algunas viviendas de la Plaza de la Noceda con la calle Jovellanos a la altura del Hotel Regente. No se sabe si Simón, que así lo ha bautizado alguna vecina, se despistó o es que tiene querencia por la sidra. El caso es que ni una cuadrilla de La Protectora de Animales que trató de capturarlo hace unos días lo consiguió. Mientras, el pavo deambula por el patio y a veces recibe las atenciones de algún residente en forma de comida.
Fue a comienzos de junio cuando los residentes en algunas viviendas de la Plaza de la Noceda, justo en la parte baja del primer tramo del Bulevar de la Sidra, descubrieron a un nuevo vecino en forma de pavo real que rondaba por el patio de manzana, donde incluso hay algún árbol que le sirve de refugio.
El Campo San Francisco de Oviedo recuperó en 2022 los pavos reales tras ocho años sin contar con ningún ejemplar. Desde entonces, no es extraño que estos animales, que fueron cedidos por el núcleo zoológico El Bosque, se escapen por las inmediaciones, crucen las calles aledañas al parque y se les vea pasear por Uría o las inmediaciones. También es frecuente verlos en los jardines del Banco de España, frente al parque.
Hace algo más de un año se les vio en un portal de la calle Asturias. Sin saber cómo dos ejemplares aparecieron en el balcón de la segunda planta de un edificio. Fue la escapada más larga de la que se tenía constancia desde su regreso al Campo, pero ahora un compañero –¿O tal vez sea uno de aquellos?- ha batido el récord y de forma igualmente enigmática ha llegado hasta la parte alta del Bulevar del Vasco.
El animal, que parece haberle cogido el gusto a su nuevo hogar, regala a los vecinos alguna noche de graznidos o trompeteos estridentes, pero en general los residentes están más preocupados por la salud del bicho que molestos por su presencia. Algunos contactaron con el Seprona que les remitió a la Policía Local y no fue hasta hace unos días cuando acudió una cuadrilla de La Protectora de animales junto al veterinario municipal para tratar de hacer entrar en razón al animal. El caso es que ni armados con un gran aro con red y diverso material de “captura” lograron atrapar a Simón. Como comentan desde La Protectora “va a ser difícil porque aunque no lo parezca, los pavos vuelan”.
Algún vecino comenta con sorna que no sabe “si quieren que lo adoptemos porque no es normal que hayan tardado más de un mes en venir a por él y encima es que no pueden pillarlo”. Lo dicho, tal vez sea el aroma sidrero del entorno el que tiene cautivado al pavo real Simón, récord de escapada entre los suyos en Oviedo.
Desde el Hotel Regente explican que ellos han bautizado al pavo como Felipe. El animal ha encontrado refugio en una zona del edificio donde cuenta con comida y agua, e incluso llega a comer de la mano del personal. «Se cuela en la lavandería, es como uno más», añaden.
Personal del hotel asegura que en todo momento se ha informado a las autoridades de los movimientos del animal. Aunque en un principio se pensó que el pavo se movería por la ciudad por estar en época de celo, finalmente se ha asentado en el Regente. Según informan, el veterinario municipal ha confirmado que el animal no ha abandonado la zona y, si todo va según lo previsto, dentro de unos quince días se intentará su traslado definitivo.



