La instalación incorpora tres semiesferas y un sistema de iluminación configurable que transforma uno de los espacios más transitados de Oviedo

La plaza de San Miguel estrena desde este viernes una nueva imagen tras la reinauguración de una de sus fuentes más conocidas. El espacio ha sido objeto de una renovación integral que modifica por completo su estética y su impacto visual en el entorno urbano. El nuevo diseño apuesta por una estructura compuesta por tres semiesferas de gran formato que evocan formas circulares superpuestas. El conjunto se completa con un sistema de iluminación que permite generar distintos efectos visuales, adaptables en función del momento o la programación establecida.
Desde su puesta en funcionamiento, numerosos viandantes se han detenido en las inmediaciones para observar los cambios. La combinación de volúmenes geométricos y juegos de luz convierte la fuente en un nuevo foco de atención en esta zona céntrica de la ciudad. La intervención busca actualizar uno de los elementos ornamentales más populares de la plaza, dotándolo de una imagen contemporánea y de mayores posibilidades escénicas mediante variaciones lumínicas.