Analizamos cerca de una veintena de precios publicados y el resultado deja una diferencia mínima entre las dos grandes ciudades asturianas

Oviedo o Gijón. La comparación entre las dos principales ciudades asturianas sirve prácticamente para todo y el café tampoco se libra. Pero, dejando a un lado rivalidades, ¿existe realmente una diferencia significativa entre lo que cuesta tomarse uno en una y otra ciudad?
Para intentar responder, este medio ha realizado una muestra de 18 precios publicados actualmente por establecimientos de Oviedo y Gijón, diez correspondientes a la capital asturiana y ocho a la ciudad gijonesa.
La comparación se ha limitado, siempre que la información disponible lo permite, a una consumición concreta: café solo o espresso sencillo. No se han mezclado cappuccinos, medianos, cafés dobles, bebidas con sabores o elaboraciones especiales, porque hacerlo distorsionaría el resultado.
La conclusión es mucho menos contundente de lo que podría esperarse: Oviedo y Gijón están prácticamente empatadas.
Los diez precios recopilados en Oviedo oscilan aproximadamente entre 1,51 y 3 euros. La media aritmética de la muestra se sitúa en 1,95 euros.
En Gijón, los ocho precios comparados se mueven entre 1,60 y 2,30 euros, dejando una media de aproximadamente 1,96 euros.
La diferencia entre ambas ciudades es, por tanto, de apenas un céntimo.
El resultado cambia ligeramente cuando se utiliza la mediana, una medida interesante en este tipo de comparaciones porque evita que uno o dos establecimientos especialmente caros o baratos alteren demasiado la fotografía general.
En Oviedo, la mediana de los precios recopilados se sitúa alrededor de 1,83 euros, mientras que en Gijón alcanza aproximadamente 1,95 euros.
Dicho de otra manera: con la muestra disponible, no existen argumentos suficientes para afirmar que tomar un café sea sustancialmente más barato en Oviedo o en Gijón.
Los datos sí muestran otra tendencia interesante: los dos euros se han convertido en la gran frontera psicológica del café.
Entre los precios recopilados aparecen cafés solos a 1,51, 1,60, 1,70, 1,75, 1,80 o 1,90 euros, pero también numerosos ejemplos situados ya en los dos euros o por encima.
En Oviedo, por ejemplo, las cartas consultadas permiten localizar cafés tradicionales por 1,60 y 1,75 euros, mientras otras ofertas públicas los sitúan en 1,90, 2, 2,20, 2,30 e incluso 3 euros.
En Gijón ocurre algo parecido. La parte inferior de la muestra arranca en 1,60 euros, con otros precios de 1,70, 1,90 o 2 euros, mientras que la parte superior supera los dos euros.
La conclusión no es que el café cueste dos euros en todos los bares. Al contrario: la dispersión de precios demuestra que elegir un establecimiento u otro puede representar diferencias importantes.
Unos céntimos parecen irrelevantes cuando hablamos de una única consumición, pero adquieren otra dimensión cuando el café forma parte de la rutina diaria.
Tomar un café de 1,60 euros durante 250 días laborables supone un desembolso aproximado de 400 euros al año. A dos euros, la cifra asciende a 500 euros. Y a 2,30 euros, alcanza los 575 euros.
Para alguien que tome café fuera de casa los 365 días del año, pagar dos euros diarios representa 730 euros anuales.
Y una diferencia de apenas 50 céntimos entre dos establecimientos termina convirtiéndose en 182,50 euros al año si el consumo es diario.
El café de especialidad juega otra liga
La comparación se complica todavía más con la expansión del café de especialidad.
En las cartas analizadas aparecen cappuccinos, flat whites, lattes y cafés elaborados que superan ampliamente los tres euros. En estos casos no resulta adecuado compararlos directamente con un espresso tradicional, porque cambian tanto la cantidad como el producto y su elaboración.
Por eso esta comparativa toma como referencia el café solo convencional siempre que está disponible.
También existe otra precaución metodológica. Parte de los precios proceden directamente de cartas publicadas por los establecimientos y otros están publicados en plataformas de pedidos y reparto. El precio mostrado en una aplicación puede no coincidir con el que se cobra físicamente en la barra, por lo que los datos deben entenderse como precios públicos disponibles para el consumidor y no como una inspección presencial de las cafeterías.
La fotografía obtenida deja poco espacio para proclamar un ganador.
Oviedo: 1,95 euros de media en la muestra.
Gijón: 1,96 euros.
Un céntimo de diferencia que, con una muestra de estas dimensiones, resulta irrelevante para establecer que una ciudad sea más barata que la otra.
Más interesante resulta comprobar que todavía existen cafés por debajo de 1,70 euros, mientras en el extremo contrario determinadas ofertas superan los dos euros con claridad.
La muestra tampoco pretende representar estadísticamente a los cientos de bares y cafeterías existentes en Oviedo y Gijón. Para obtener un precio medio oficial sería necesario realizar un muestreo mucho más amplio, aleatorio y presencial, controlando además variables como ubicación, terraza, tamaño de la consumición o tipo de establecimiento.
Pero los casi veinte precios analizados sí permiten obtener una fotografía aproximada del mercado: tomarse un café solo ronda actualmente los dos euros en las dos grandes ciudades asturianas y la diferencia entre Oviedo y Gijón es, al menos en esta muestra, prácticamente inexistente.