La enfermera del área de Pediatría del HUCA, nacida en Siero, recibió el galardón que conceden pacientes y familiares durante una gala celebrada este martes en el Ateno de Madrid

Begoña Menéndez Llames, nacida en Pola de Siero y enfermera del área de Pediatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) recibió este martes en Madrid el Premio a la Enfermera más llena de vida” en las V Distinciones ‘Dama de la Lámpara’ Florence Nightingale de la Fundación Sandra Ibarra.
En una carta de felicitación por la labor de Begoña, la presidenta de la Fundación afirma que recibir esta distinción es “además de un reconocimiento personal, un homenaje a las Unidades de Enfermería al completo; a todas las personas que, como tú, dedican su vida al cuidado y la atención cercana y profesional de los pacientes con cáncer”. Ibarra añade que en el proceso de la enfermedad no se trata solo de curar, también hay que cuidar y acompañar y eso vuestro colectivo lo sabe bien” y termina dando las “gracias porque esa es la mejor medicina que los pacientes pueden recibir”.
El martes tuvo lugar el acto de entrega de estas distinciones en el Ateneo de Madrid, un evento con el que se reconoce el trabajo de las enfermeras oncológicas de hospitales de adultos y pediátricos, públicos y privados de toda España. A través de sus votos son los pacientes, supervivientes, familiares y cuidadores quienes otorgan los galardones en un gesto de agradecimiento a sus enfermeras por los cuidados y el acompañamiento.
Celia García: “Las enfermeras acompañan, escuchan, sostienen y dignifican en cada etapa del proceso oncológico»

Las distinciones están inspiradas en la figura pionera de Florence Nightingale y organizadas por la Fundación Sandra Ibarra y la Universidad Autónoma de Madrid. Un año más este acto reunió a representantes del sector sanitario, académico e institucional, y por supuesto a pacientes y supervivientes de cáncer y sus familias. Durante la bienvenida, Sandra Ibarra aseguró que estos premios pretenden “rendir un homenaje a quienes con cada gesto y cada palabra marcan la diferencia en la vida de los pacientes”, y parafraseó a la propia Florence Nightingale: “La enfermería es una obra de amor”.
Las autoridades encargadas de realizar los discursos de apertura del acto fueron Celia García Menéndez, directora general de Humanización, Atención y Seguridad del paciente de la Comunidad de Madrid, que destacó la figura de Nightingale y aseguró que la Enfermería actual es referente del cuidado integral: “Las enfermeras acompañan, escuchan, sostienen y dignifican en cada etapa del proceso oncológico a los pacientes y su entorno”.
En la apertura intervino también Elena Fernández Cano, gerente de Cuidados del Servicio Madrileño de Salud que agradeció la creación de “un espacio de reconocimiento, que da voz a los pacientes y visibiliza el papel esencial de las enfermeras oncológicas en nuestro sistema de salud”. “Tras cada premiada hay una historia de trabajo bien hecho, y detrás de cada voto un gesto de gratitud y agradecimiento”, concluyó.
Además, el Padre Ángel, amigo cercano de la Fundación y un referente en el ámbito social, no pudo estar presente en el Ateneo pero quiso felicitar a las enfermeras ganadoras a través de un vídeo en el que también saludó a los pacientes y a los supervivientes de cáncer, “como yo, que soy uno de ellos”.
En la categoría de Hospital Pediátrico, la Distinción a la Enfermera más llena de vida fue para la asturiana Begoña Menéndez del HUCA y la encargada de la entrega fue Celia García Menéndez, directora general de Humanización, Atención y Seguridad del paciente de la Comunidad de Madrid.