Según el dirigente de la coalición, el aparcamiento -previsto bajo el subsuelo del mayor jardín del casco histórico de Oviedo- podría provocar un aumento del tráfico en el centro de la ciudad y, por tanto, de las emisiones contaminantes

El grupo municipal de Izquierda Unida-Convocatoria por Oviedo ha presentado este jueves una denuncia ante la Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea contra el proyecto de aparcamiento subterráneo previsto en el parque del Campillín. La formación considera que la iniciativa podría entrar en conflicto con las ayudas europeas concedidas al Ayuntamiento para implantar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). El portavoz de IU en el consistorio ovetense, Gaspar Llamazares, explicó este jueves que la denuncia busca analizar si la construcción del parking vulnera los objetivos de reducción de emisiones vinculados a los fondos europeos que financian la ZBE, que superan los siete millones de euros. Según el dirigente de la coalición, el aparcamiento -previsto bajo el subsuelo del mayor jardín del casco histórico de Oviedo- podría provocar un aumento del tráfico en el centro de la ciudad y, por tanto, de las emisiones contaminantes. A juicio de IU, el proyecto de remodelación del parque es “una mala excusa” para justificar la construcción de una infraestructura que consideran innecesaria y contraria a las políticas de movilidad sostenible.
Y es que el aparcamiento del Campillín se ha convertido en uno de los asuntos urbanísticos más controvertidos de la política municipal en los últimos meses. La iniciativa impulsada por el Ayuntamiento contempla la construcción de un estacionamiento subterráneo con un mínimo de 250 plazas, ampliables hasta 380 según los estudios preliminares. El proyecto incluiría también la reurbanización completa del entorno, la creación de una nueva plaza que conecte la zona baja del parque con Santo Domingo y el barrio del Antiguo, así como la electrificación progresiva de las plazas. Además, la propuesta municipal plantea incorporar servicios vinculados a la movilidad sostenible, como sistemas de carsharing o espacios de micrologística. El equipo de gobierno defiende que la actuación forma parte de la estrategia de transformación urbana asociada a la Zona de Bajas Emisiones y que permitirá mejorar la accesibilidad y reorganizar el tráfico en el centro histórico.
Sin embargo, el proyecto ha generado una fuerte oposición vecinal. La plataforma ciudadana “El Campillín no se toca” sostiene que el aparcamiento implicará la tala de arbolado consolidado, la pérdida de superficie verde y un aumento del tráfico en el casco antiguo. El colectivo asegura haber recogido más de 8.000 firmas contra la actuación y ha convocado una manifestación el próximo 11 de abril, que partirá de la plaza del Ayuntamiento y concluirá en el propio parque.
Cruce de acusaciones con el Ayuntamiento
El debate se intensificó recientemente después de que el concejal de Planeamiento Urbanístico, Nacho Cuesta, acusara a asociaciones y grupos políticos de “desinformar” a los vecinos sobre el alcance real del proyecto. Durante un pleno municipal, el edil defendió que el Ayuntamiento quiere explicar directamente la iniciativa a la ciudadanía y aseguró que el gobierno local no impondrá el aparcamiento si los vecinos se oponen a él una vez reciban toda la información. “No se llevará a cabo ningún proyecto con el que los vecinos no estén de acuerdo”, afirmó Cuesta, aunque matizó que esa decisión debe tomarse a partir de una opinión “informada”. En paralelo, el consistorio ha abierto el trámite de audiencia para que empresas privadas presenten estudios de viabilidad sobre el aparcamiento, paso previo a una posible licitación.