Han trasladado su malestar al Ayuntamiento tras lo ocurrido en la madrugada de este miércoles con jóvenes gritando, golpeando mobiliario urbano y con cánticos hasta las seis de la mañana. El paso de vehículos autorizados a determinadas horas resulta imposible, comentan

Vecinos de la zona recientemente peatonalizada del Antiguo, desde Mendizabal hasta la Plaza del Riego, pasando por Ramón y Cajal, frente al edificio histórico de la Universidad de Oviedo, han trasladado al equipo de Gobierno municipal su profundo malestar por los escándalos nocturnos y las enormes molestias que especialmente durante los fines de semana y en otras ocasiones concretas tienen que padecer debido a las aglomeraciones de gente hasta altas horas de la madrugada, con gritos continuos, cánticos, golpes al mobiliarios urbano, etc.
La celebración de las fiestas de graduación en institutos y colegios durante estos días ha colmado la paciencia de los vecinos, algunos de ellos personas de edad avanzada.
En la madrugada de este miércoles, tras el cierre de una sala de fiestas ubicada en la Plaza del Riego, el escándalo fue de tal magnitud que algún vecino llamó a la Policía Local, la cual se limitó a decir que solo pueden hacer patrullas y que cuando pasan por la zona, las personas allí concentradas desisten en su actitud para retomarla en cuanto se marchan. “Lo de anoche no lo había visto nunca”, comenta un vecino de la zona, “con chavales jóvenes golpeando papeleras, tirando cubos de basuras, gritando como locos, como si fuera la afición de un equipo de fútbol; tremendo”.
Esta persona aseguró que el escándalo se prolongó desde el cierre de la sala de fiestas, hacia las dos o tres de la madrugada, hasta las seis. “La policía me dijo que pusiera una denuncia, pero ¿Cómo voy yo a denunciar a una banda de posesos?”, comenta este residente
Tras la peatonalización de la calles Mendizabal y Ramón y Cajal, donde se encuentran varios locales de hostelería muy frecuentados por personas de todas las edades, desde la plaza de Porlier hasta Riego la calle se ve abarrotada de gente que colapsa totalmente el paso a los vehículos autorizados a transitar por la zona. “Es imposible circular” comenta un vecino, con el riesgo de que en caso de una emergencia de algún residente resulte prácticamente imposible acceder debido a la enorme concentración de personas.
Los vecinos añaden que los clientes de estos locales siguen utilizando el murete que existe frente al lateral del edificio de la Universidad, a pesar de que está catalogado, y que el tránsito de personas es tal que acceder con un vehículo en caso de necesidad “da miedo” ante el enorme gentío que hay en la zona.
Otros residentes no entiende cómo es posible que algunos locales puedan tener cientos de personas en sus inmediaciones consumiendo, mientras que a otros se les exige tener y pagar una terraza.