La plataforma “El Campillín no se toca” instala la primera mesa de apoyos de este mes contra el parking y llama a llenar de «trapos verdes» balcones y ventanas antes de la marcha del 11 de abril

Una mesa plegable, un puñado de folios para firmar y varias conversaciones que se alargan más de lo previsto. Así comenzó este sábado, a pie de calle, una nueva fase de la movilización vecinal contra el aparcamiento subterráneo proyectado en el parque del Campillín. La plataforma ciudadana “El Campillín no se toca” instaló la primera de las mesas de recogida de firmas con la que, durante este mes, pretende reactivar la campaña social contra el proyecto municipal y preparar el terreno para una gran manifestación convocada el próximo 11 de abril. El objetivo es ampliar el respaldo ciudadano a su rechazo al parking y visibilizarlo antes de la movilización prevista en unas semanas, que partirá a las 12.30 horas desde la plaza del Ayuntamiento y concluirá en el propio parque.
El movimiento vecinal considera que esa manifestación será la representación de un rechazo amplio al proyecto: “Hay un rechazo masivo al parking porque nadie quiere que se talen árboles para meter más coches en el centro de la ciudad”, cuenta Manuel Almeida, presidente de la Asociación Oviedo Redondo, una de las entidades que forman parte de la plataforma. La recogida de firmas es solo una de las piezas de una campaña que pretende ir ganando presencia en el barrio en las próximas semanas. Junto a las mesas informativas, el colectivo está repartiendo “trapos verdes” para que los vecinos los cuelguen de balcones y ventanas.
Y es que desde la plataforma insisten en que el Campillín necesita mejoras, pero no el tipo de intervención que plantea el Ayuntamiento. “El parque necesita una reforma, pero no un aparcamiento”, resume Almeida. En esa misma línea se expresan otros colectivos vecinales que participan en la campaña. A su entender, el proyecto también podría provocar la desaparición de plazas de aparcamiento gratuitas en el entorno para favorecer la viabilidad económica del parking de pago. Frente a ello, defienden una estrategia distinta de movilidad, basada en la creación de aparcamientos disuasorios en la periferia de la ciudad conectados mediante transporte público.
El proyecto municipal, sin embargo, continúa avanzando en su tramitación administrativa. El Ayuntamiento de Oviedo plantea la construcción de un estacionamiento subterráneo con al menos 250 plazas -ampliables hasta unas 380 según estudios preliminares- acompañado de una reurbanización integral del entorno. La actuación se enmarca dentro de la Zona de Bajas Emisiones y prevé también la creación de una nueva plaza que conecte la parte baja del Campillín con Santo Domingo y el barrio del Antiguo, así como la posible incorporación de servicios de movilidad sostenible. El propio concejal de Planeamiento Urbanístico, Nacho Cuesta, acusó en el último Pleno a asociaciones y grupos políticos de “desinformar” a los vecinos sobre el alcance real de la actuación, aunque también ha asegurado que el Ayuntamiento no llevará adelante ningún proyecto si los vecinos se oponen a él una vez reciban toda la información.