Pese a que las obras han generado un gran trastorno y pérdida de negocio, el sentir general es que la reurbanización era necesaria y será beneficiosa. La zona vivirá el próximo jueves, coincidiendo con el inicio de San Mateo, su particular «chupinazo» con la reapertura de las terrazas
La Avenida de Galicia estrenará la próxima semana su nueva estructura viaria con forma de bulevar, aceras más anchas y dos carriles separados por una mediana con árboles y nuevas farolas. Las obras de reurbanización han supuesto, lógicamente, un trastorno para vecinos, comerciantes y hosteleros e incluso pérdidas económicas para algunos, pero todos ellos coinciden en que el cambio era necesario y creen que será muy beneficioso para la zona. La avenida tendrá su particular “chupinazo” el próximo jueves, coincidiendo con el que dará inició a San Mateo, cuando culmine la obra y vuelvan las terrazas.
Los comercios han sufrido durante estos meses los inconvenientes de unos trabajos que entorpecen el acceso de los clientes y que en cierta medida han reducido la afluencia de personas ya que los bares y restaurantes han tenido que retirar sus terrazas, precisamente en los meses de mejor tiempo, cuando atraen a más clientes.
En Comercial Astur, cuyo local hace esquina con Cervantes, sus empleadas comentan que la avenida “va a quedar muy chula y seguro que atrae a mucha gente”. Una clienta, vecina de la zona, comenta que en general los residentes ven con muy buenos ojos una reforma que se hacía esperar. En la acera de enfrente tiene su tienda, la Boutique Clunia, Olga María Fernández de la Noval, quien señala que la reforma favorecerá a los comerciantes “porque va a quedar una zona muy bonita para pasear o tomar algo en las nuevas terrazas, que van a ser muy agradables, sin tanto agobio como antes que había mucho menos espacio”. Esta comerciante con 19 años en la Avenida de Galicia lo tiene claro: “hacía falta”.
«Va a quedar una zona muy bonita para pasear o tomar algo en las nuevas terrazas, que van a ser muy agradables, sin tanto agobio como antes que había mucho menos espacio”
También en la farmacia América, situada junto a la Plaza de América, los comentarios de empleados y de una clienta son favorables al nuevo bulevar, pese a que las obras “parece que no acaban nunca, un día crees que avanzan y al siguiente parece que vuelvan paran atrás”, comentan entre ellos. La clienta, que frecuenta la zona de manera asidua, se muestra totalmente encantada con la reforma.
En el tramo de acera que va desde Cervantes a la Plaza de América se concentran doce negocios de hostelería que se han ido incorporando poco a poco, a rebufo de La Oveja Negra, uno de los más veteranos y que marcó el paso para convertir a la zona en uno de los referentes de la hostelería ovetense con locales que ofrecen una gastronomía amplia y variada. Sus terrazas fueron un elemento de atracción, pero lo estrecho de la acera y la sucesión de toldos de los restaurantes hacía que el tramo fuera poco menos que un tubo donde apenas cabían dos personas.
Ahora, con la reurbanización, se ganan metros de acera para el paso de los peatones y las terrazas se sitúan justo al borde de la vía. Sus diseños no serán homogéneos, pero guardarán cierta uniformidad en cuanto a metros y estructuras. Además, los hosteleros saludan que se hayan instalado enganches para electricidad junto a las terrazas lo que evitará tener que conectar con los locales.
Una zona con «enormes posibilidades»
Cerca de Cervantes trabaja Miguel de la Cruz, propietario del restaurante mexicano La Catrina, que abrió hace unos tres años. Considera que la reforma creará un espacio más cómodo para los peatones y los hosteleros al estar mucho más abierto. “Con la novedad seguro que vendrá mucha más gente y creo que les va a gustar el resultado, así que pienso que será muy beneficioso. En su caso señala que este verano ha tenido mucha clientela a pesar de la obra, así que tiene claro que cuanto termine el negocio irá a más.
Siguiendo hacia la Plaza de América encontramos un local ya veterano, RDoble, con trece años de actividad. Su propietario, Agustín Cabezudo, al contrario que su colega mexicano, se vio perjudicado por los trabajos. “Al no haber terrazas facturas mucho menos y tuve que cerrar por las tardes”. Este hostelero señala que la zona ha perdido afluencia en los últimos años, sobre todo en fin de semana y a raíz de la pandemia cuando la gente optó por espacios más abiertos. Aunque cree que hubiera sido mejor dejar un solo carril para el tráfico, añade que el nuevo aspecto del bulevar cambiará mucho el aspecto general que será más atractivo y cómodo.
«Era algo necesario porque antes si venías por ejemplo con una silla de crío, casi no podías arreglarte”
Junto a Agustín trabaja Jorge Méndez, del Devoto, uno de los últimos en llegar. “Empecé en enero y en nada me cayó la obra que no ha sido muy bueno para el negocio, pero creo que era algo necesario porque antes si venías por ejemplo con una silla de crío, casi no podías arreglarte”. Méndez también hubiera preferido más acera y un solo carril. “Si lo que quieren es que entren menos coches en el centro, que dejen dos carriles no se entiende muy bien, pero en general me parece que todos ganamos”.
Y terminamos con Rufino Alonso, Rufo, todo un clásico de la Avenida de Galicia con La Oveja Negra, negoció que marcó el rumbo a otros y que incluso amplió en los últimos años. Se muestra cauto a la hora de valorar el resultado de la reurbanización: “me parece prematuro decir lo que va a ocurrir, pero lo que está claro es que la zona tiene enormes posibilidades y el cambio será para mejor”.
Rufo lamenta que no haya “más verde”, algo que también demandan varias vecinas de la zona que toman café en una terraza ya disponible en la acera de enfrente. Al ser preguntadas se enzarzan en un cruce de comentarios sobre los arboles que se van a plantar –será catorce en este tramo- “había que poner más y unos jardineras o algo”, comenta una de ellas, a lo que su amiga le replica llevando la conversación a las farolas: “me gustaban más las que había antes”, dice. Está claro que nunca llueve a gusto de todos, pero el sentir general en la zona es favorable a un cambio que ya se espera con inquietud.
El próximo jueves se plantarán los árboles y las terrazas de hostelería volverán a abrir para dar ambiente a una avenida que lo cierto es que ya necesitaba remozarse y que este año puede ser uno de los puntos de encuentro por redescubrir en Oviedo durante las fiestas de San Mateo.





La Oveja Negra podía probar a no instalar elementos y mamparas que superan el 1.50 y hacen peligroso el cruce de peatones, pero ná, a seguir invadiendo la ciudad y complicarle la vida al peatón.
Curiosamente, pese a ser las aceras más anchas, no tenemos ni gota de sombra (los perales se la darán a… las farolas) y la gente parece no darse cuenta al ser una avenida que ir en grupos de 4 o 5 ocupando tol ancho de la calle es… agotador pa quien intenta caminar a ritmo de persona normal que no va mirando menús.
Para lo demás, 2 millones de euros para ganar 20 cm de acera que veremos cuanto tardan en ser invadidos… y desde enero teniendo que hacer equilibrios como vecinos para pasar por la zona, una obra que iba para 3 meses luego para 6 luego 9 y ahora quizá octubre… prff