Decenas de personas se dan cita en Porlier para «quemar lo malo» y dar la «bienvenida» a todo lo bueno que ha de llegar
Quien más y quien menos ha esperado alguna vez a San Juan, esa noche mágica del año, para llevar a cabo el ritual: quemar lo malo para llamar a lo bueno. Ayer, en Oviedo, cientos de personas se dieron cita en la plaza de Porlier precisamente para ello. Con la resaca del ascenso todavía presente, seguro que algunos de esos buenos deseos para el año que viene tenían el nombre propio del club de la ciudad. Y es que hay quien, en lugar de quemar lo malo, escribe en un papel «lo bueno», y lo lanza al fuego para pedir que se mantenga o se repita.
Sea como fuere, todos tuvieron la oportunidad de llevar a cabo su propio ritual en Porlier, donde el Ayuntamiento instaló la hoguera, que se encendió religiosamente a las 00:00 horas, con cuenta atrás incluida. A su alrededor se bailó, se festejó y también se pensó en estos próximos 365 días, 365 oportunidades para convertir los deseos de anoche en las aventuras de mañana.









