Decenas de vecinos se concentraron este miércoles para exigir al Consistorio que paralice la licencia en trámite y revise el proyecto conforme a la legislación ambiental vigente
La Plaza del Ayuntamiento se convirtió este miércoles por la tarde en el epicentro de la protesta vecinal contra la proyectada planta de asfalto en Santa Marina de Piedramuelle. Varias decenas de vecinos, convocados por la asociación Ecos de Lluera, se concentraron para mostrar su rechazo a la instalación industrial y reclamar al Consistorio que revise la tramitación de la licencia conforme a la normativa ambiental actual.
La movilización coincidió con la celebración del Consejo Sectorial de Medio Ambiente y buscó visibilizar la oposición social a un proyecto que, según los convocantes, se pretende implantar en suelo rural sin las garantías legales necesarias. “No creemos que sea la zona adecuada para una industria de este tipo. Es suelo rural, no industrial”, explicaba horas antes a miOviedo la portavoz del colectivo, Gema López, quien recordó que el expediente de la licencia lleva años en trámite sin resolverse. Los vecinos denunciaron que la tramitación ambiental del proyecto se apoya en una normativa antigua, el RAMINP, y no en la legislación vigente desde 2023, lo que, a su juicio, pone en cuestión las garantías de protección del entorno. “No estamos en contra de la industria, pero sí de que se implante sin cumplir la ley y en un lugar que no corresponde”, insistieron los representantes del colectivo durante la concentración.
Entre los principales temores expresados durante la protesta figura el posible impacto ambiental sobre una de las zonas rurales mejor conservadas del concejo, con núcleos como Las Caldas, Priorio, Piñera, Caces, Sograndio o San Claudio, así como sobre espacios de alto valor natural y patrimonial, como la cueva prehistórica de La Lluera, el bosque atlántico y el manantial termal de Las Caldas. Los manifestantes advirtieron también del riesgo de filtraciones al subsuelo calizo y de la proximidad de la instalación a la ciudad, a apenas siete kilómetros del casco urbano.
La asociación Ecos de Lluera nació a raíz de la reactivación del expediente de la planta y está integrada por vecinos de distintas parroquias rurales del entorno. El colectivo ha presentado unas 700 alegaciones contra la licencia y reclama que, antes de autorizar cualquier nuevo uso industrial, se ejecute el plan de restauración ambiental de la antigua cantera, pendiente desde 2004.


