Diez años después del traslado del hospital, El Cristo sigue atrapado entre anuncios, retrasos y un paisaje de abandono
Pasan los años, y ya van diez. El traslado del (ahora) antiguo HUCA a La Corredoria supuso un revulsivo para este último barrio y marcó el principio del fin para los vecinos de El Cristo. El flujo constante de trabajadores y familias hacia el centro hospitalario cesó y, con él, se marcharon también muchos negocios y buena parte de la actividad diaria que llenaba las calles aledañas a la avenida del Cristo. Fueron entonces muchas las promesas realizadas, aunque ya por aquel entonces el barrio auguraba que la suya sería una larga peregrinación por la decadencia. No iba desencaminado quien así lo pensó. Una década después, tras infinidad de planes, anuncios y discusiones, ni las administraciones se entienden entre sí ni parecen querer hacerlo.
A bombo y platillo se anunciaba hace unos meses el derribo de los antiguos edificios, de los que se salvarían los conocidos como “hongos”, que esta misma semana han sido también llamados a convertirse en escombros. Porque en ruinas ya están. Los innumerables saqueos que durante todo este tiempo expoliaron los inmuebles, ante la atenta mirada de unos vecinos cansados de alertar a unas fuerzas de seguridad que poco o nada podían hacer, han dejado un panorama más propio de un paisaje postapocalíptico que de lo que en su día fue un centro de referencia autonómico.
No desentona en ese escenario la cercana plaza de toros, devorada también por la vegetación, que va ocupando lo que un día fue un coso (taurino en ocasiones, cultural en muchas otras) y que aportaba, igualmente, esa “vida” que hoy la zona echa en falta. Así las cosas, este mismo miércoles Guillermo Peláez, consejero de Hacienda del Principado, volvía a anunciar que esta vez sí, los derribos comenzarán. Eso sí, en verano. El Centro Comunitario de Sangre y Tejidos, que aún resiste entre las ruinas y no cesa su actividad, convivirá entonces durante tres meses, si finalmente los trabajos arrancan según lo previsto, con los derribos antes de su trasladado, previsto para octubre. Solo el tiempo dirá si con los primeros días del próximo verano el ya largo culebrón del antiguo HUCA firma, o no, su último y esperado capítulo.




























