Con el repique de campanas marcando el mediodía en el barrio ovetense de Ciudad Naranco, comenzaban oficialmente los actos de Semana Santa en la ciudad. Una multitud se congregó en torno a la iglesia de San Pedro de los Arcos para asistir a la tradicional salida de La Borriquilla, la imagen que simboliza la entrada de Jesús en Jerusalén. Acompañados de palmas y ramas de laurel, los asistentes crearon un ambiente festivo y espiritual bajo un cielo cubierto que amenazaba con lluvia.
Los integrantes de la Cofradía, vestidos con túnicas moradas, desfilaron con solemnidad por las calles, mientras la talla religiosa avanzaba con dificultad por la puerta del templo, en un momento siempre delicado. El recorrido estuvo marcado por la emoción popular, con numerosos niños participando en el cortejo, rememorando el pasaje evangélico del Domingo de Ramos.
Paralelamente, en el corazón de Oviedo, la Catedral acogía una celebración litúrgica con alta participación, en la que el prelado local dirigía una reflexión centrada en la espiritualidad del Triduo Pascual. Autoridades locales, músicos y representantes eclesiásticos recorrieron juntos el casco antiguo, cerrando una jornada que combina tradición, fervor y cultura.









