Un falso incendio en Ciudad Naranco reavivó la preocupación de los vecinos, quienes siguen lidiando con problemas de insalubridad, vandalismo y edificios abandonados en la zona de Almacenes Industriales

El susto y la alarma volvió ayer a Ciudad Naranco. Desde poco antes de las once de la mañana, los vecinos empezaron a ver salir humo de una de las naves abandonadas de Almacenes Industriales. Ante el temor de que otro incendio consumiera la nave y pusiese en riesgo la zona, avisaron a emergencias. Cerca del mediodía, se presentaron los agentes del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) y de la Policía Local; cuando llegaron a la nave ubicada en la calle Reconquista, pudieron comprobar que no se trataba de ningún siniestro, el humo que habían percibido los vecinos era producto de la quema de cobre. Esta vez todo quedó en un susto, pero los vecinos siguen con miedo.
La zona de Almacenes Industriales ha experimentado una mejoría gracias al derribo de la nave incendiada el año pasado y la llegada del KUIVI, que dota de dinamismo, ocio y cultura esta zona tan castigada de la ciudad. Pero los desperfectos, la falta de limpieza y salubridad, las okupaciones o los trapicheos siguen.

La semana pasada el Ayuntamiento informó de la apertura de varios expedientes de ejecución para la limpieza y el derribo de las naves sin uso. A la espera de esto, y de la futura construcción de viviendas, los vecinos se muestran incrédulos. “Para erradicar el problema de vandalismo e insalubridad de esa calle hay que derribar las naves que están abandonadas y presentan un peligro para los vecinos. A día de hoy, sigue habiendo personas viviendo ahí”, dice Marisa Álvarez, presidenta de Activa Ciudad Naranco. También reconoce que estos inmuebles tienen unos propietarios, y no es fácil la tramitación y aprobación de esos derribos.
Este espacio de Almacenes Industriales tiene un gran potencial residencial, ya que se trata de una gran área para el desarrollo urbanístico a escasos metros del centro de la ciudad. Sin embargo, en el presente los residentes se quejan de seguir pagando las malas condiciones de la zona.