
El 2 de abril no se elegirá únicamente a la persona que dirigirá FADE

Las elecciones a la presidencia de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), previstas para el próximo 2 de abril, han pasado de ser un trámite corporativo para convertirse en un escenario de fricción creciente. La contienda entre la actual presidenta, María Calvo, y el empresario José Manuel Ferreira ha destapado diferencias internas, denuncias cruzadas y, en el trasfondo, una pregunta que pocos formulan en voz alta, pero que no deja de gravitar: ¿puede esta elección reconfigurar también el mapa cameral de Asturias?
Dos modelos, una confrontación abierta
José Manuel Ferreira, con vínculos estrechos con la Cámara de Comercio de Oviedo, ha formalizado su candidatura tras reunir los avales necesarios. Ha pedido un debate público con María Calvo para contrastar modelos de gestión y ha acompañado su propuesta con una denuncia: acusa a la presidenta en funciones de haberse extralimitado al mantener reuniones institucionales —como la celebrada con Antonio Garamendi, presidente de la CEOE— en pleno proceso electoral, algo que, según él, otorga ventaja y vulnera los estatutos.
La tensión se ha dejado sentir también en CAC-Asprocon, donde Ferreira milita. La dirección de esta patronal de la construcción expresó su apoyo a Calvo sin consultar a la base, lo que ha generado malestar entre socios que reclaman neutralidad y transparencia. No se trata solo de una elección: se ha convertido en una disputa por la legitimidad del proceso y la forma en que se ejerce el poder dentro del empresariado asturiano.
La sombra de una fusión cameral
Más allá de los hechos visibles, emerge una hipótesis que empieza a cobrar forma entre quienes siguen de cerca la política empresarial asturiana. Ferreira fue vicepresidente y presidente en funciones de la Cámara de Comercio de Oviedo bajo la presidencia de Carlos Paniceres, defensor desde hace años de una propuesta ambiciosa: fusionar las tres cámaras asturianas —Oviedo, Gijón y Avilés— en una sola estructura. Aunque ni Ferreira ni Paniceres han vinculado directamente esta idea con la contienda en FADE, no pocos se preguntan si una presidencia liderada por alguien de su órbita podría allanar el camino para reabrir ese debate, hasta ahora resistido por las cámaras de Gijón y Avilés.
Por ahora, la pregunta queda en el aire. Pero el contexto y los actores invitan a pensar que esta elección puede tener efectos colaterales en el equilibrio institucional de la región.
Baragaño, prudencia con mensaje
En este clima de creciente polarización, el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, ha optado por un perfil bajo. No ha hecho declaraciones públicas sobre las candidaturas ni ha inclinado la balanza de forma explícita. Lejos de interpretarse como indiferencia, su silencio parece responder a una lógica institucional: proyectar estabilidad, centrarse en la interlocución con la sociedad y mantenerse al margen de rencillas que puedan desgastar la imagen empresarial. Eso no quiere decir que no tenga su opción definida. Pero ha elegido, por ahora, expresarla en privado.
Más que una presidencia
El 2 de abril no se elegirá únicamente a la persona que dirigirá FADE. Lo que está en juego es también la orientación futura del empresariado asturiano: su estilo de liderazgo, su equilibrio territorial y —quizá, en un plano más sutil— su arquitectura institucional. La fusión cameral no figura en ninguna papeleta, pero la elección podría marcar el ritmo de su regreso a la agenda. Las respuestas aún no están sobre la mesa, pero las preguntas, cada vez más, sí lo están.