Solo los libros de texto en papel suponen 371,73 euros de media y la papelería supera los 50 euros

La vuelta al cole vuelve a poner a prueba el bolsillo de las familias. Completar este año una cesta escolar básica con libros de texto en papel supone un desembolso medio de 505,16 euros por alumno, una cantidad que apenas aumenta un 1% respecto al curso de 2025, pero que evidencia un encarecimiento mucho mayor cuando se amplía la perspectiva: el coste es ya un 19% superior al de 2022.
Así se desprende de un análisis de precios elaborado por el comparador Idealo, que cifra en alrededor de 80 euros por estudiante la diferencia entre lo que una familia tenía que desembolsar hace cuatro años y lo que deberá afrontar ahora para adquirir los principales productos necesarios para el regreso a las aulas.
Aunque el incremento interanual es relativamente reducido, desde la plataforma llaman la atención sobre el efecto acumulado de las subidas experimentadas durante los últimos ejercicios. La conclusión es que la factura escolar se ha estabilizado, pero después de haber alcanzado unos niveles considerablemente superiores a los existentes antes del periodo inflacionista.
No todos los productos necesarios para comenzar el curso han evolucionado de la misma manera. Entre las categorías que más se encarecen en 2026 destacan las mochilas, cuyo precio aumenta un 11,25%.
También sube de manera significativa la papelería, una partida que incluye buena parte del pequeño material imprescindible para las clases y cuyo coste aumenta un 5,26%, hasta alcanzar una media de 50,80 euros.
Pero el principal desembolso continúa estando en los libros de texto en papel. Su precio aumenta un 1,6% este año y alcanza una media de 371,73 euros por alumno. Solo esta partida representa prácticamente tres cuartas partes del coste total estimado de la cesta escolar básica.
Precisamente, el importante peso de los libros explica que incluso pequeñas variaciones porcentuales tengan un impacto considerable sobre la factura final que deben afrontar aquellos hogares que tienen que adquirirlos.
Frente a estas subidas, otros productos dan cierto respiro a las familias y permiten contener el incremento global de la cesta. Es el caso del equipamiento deportivo.
El precio medio del chándal cae un 19%, hasta situarse en 20,97 euros, mientras que el calzado deportivo se abarata un 9%, con un coste medio estimado de 28,93 euros.
La combinación entre los artículos que suben y aquellos que reducen su precio permite que el coste total aumente únicamente alrededor de un 1% respecto al curso anterior.
La fotografía cambia, sin embargo, cuando la comparación se realiza con 2022. En apenas cuatro años, preparar la cesta escolar básica se ha encarecido aproximadamente un 19%, lo que se traduce en unos 80 euros adicionales por alumno.
Desde Idealo consideran especialmente relevante esta evolución porque muestra que la moderación de la inflación no significa necesariamente una recuperación de los precios existentes antes de las fuertes subidas de los últimos ejercicios.
“El gasto se estabiliza, pero lo hace en un escalón más alto”, resume el director de Comunicación de Idealo, Kike Aganzo.
Una diferencia que puede multiplicarse considerablemente en aquellos hogares con varios menores en edad escolar. Tomando como referencia los 505,16 euros estimados por alumno, una familia con dos estudiantes podría afrontar un desembolso superior a los 1.000 euros únicamente para completar dos cestas escolares básicas.
Ante este escenario, desde la plataforma recomiendan anticiparse todo lo posible a las compras relacionadas con la vuelta al cole. Entre las estrategias propuestas se encuentra realizar un seguimiento de precios y ofertas antes de adquirir los productos para evitar concentrar todo el desembolso en los días inmediatamente anteriores al comienzo de las clases.
También aconsejan reutilizar mochilas, material escolar o equipamiento de cursos anteriores siempre que su estado lo permita, así como recurrir al mercado de segunda mano, especialmente para determinados productos.
La planificación se convierte así en una de las principales herramientas de las familias para intentar rebajar una factura que, pese a mantenerse prácticamente estable respecto al último curso, consolida un importante incremento a medio plazo: regresar a las aulas cuesta hoy unos 80 euros más por alumno que hace apenas cuatro años.