La cita, enmarcada en los actos institucionales del aniversario, genera sorpresa entre la afición por su formato -no era una recepción privada- y desarrollo breve
El Real Oviedo ha protagonizado este miércoles uno de los actos institucionales de su centenario con un encuentro en el Vaticano en el que se hizo entrega de una camiseta conmemorativa al Papa, en presencia de representantes del club y de la Iglesia asturiana. En un vídeo difundido por las redes sociales de la entidad, se observa al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, acompañado por el presidente del club, Martín Peláez, y el futbolista Santi Cazorla, durante unos instantes de conversación con el Pontífice. Durante el breve intercambio, Sanz Montes hace referencia al Real Oviedo, a su centenario y a su condición de equipo de Primera División.
En el transcurso del encuentro se entregaron varios obsequios simbólicos. Por un lado, una imagen de la Virgen de Covadonga junto con una camiseta del centenario del club. Posteriormente, Cazorla hizo entrega de otra elástica del Real Oviedo. El viaje al Vaticano formaba parte de los actos institucionales previstos para conmemorar los cien años de historia del club. Según se había anunciado previamente, el cierre de la efeméride incluiría una audiencia con el Papa en la que participarían representantes de los primeros equipos masculino y femenino, del filial y del Real Oviedo Genuine, en una expedición impulsada por la Fundación del club. Sin embargo, las imágenes difundidas muestran un encuentro breve, en un formato más cercano a un saludo protocolario que a una audiencia privada como la que parte de la afición interpretaba a partir de la comunicación inicial.
Reacciones de sorpresa en redes sociales
La publicación del vídeo ha generado una reacción mayoritariamente de sorpresa entre seguidores del club en redes sociales. Algunos aficionados han expresado su desconcierto por el desarrollo del acto, al considerar que la cita tendría un carácter más amplio o exclusivo.
Entre los comentarios, también se ha señalado el escaso tiempo de interacción mostrado en las imágenes, así como la percepción de un interés limitado por parte del Pontífice.