Sonia Fidalgo ha presentado una proposición formal para su debate en la comisión plenaria de Educación con el fin de revertir la que denominan una «situación de precariedad que sufren las bibliotecas del municipio, especialmente en las zonas rurales»

Poner la cultura en el lugar que se merece, también en la zona rural de Oviedo. Bajo esa premisa el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, a través de su concejala Sonia Fidalgo, ha presentado una proposición formal para su debate en la comisión plenaria de Educación con el fin de revertir la que denominan una «situación de precariedad que sufren las bibliotecas del municipio, especialmente en las zonas rurales». Fidalgo ha denunciado que, pese a que se han iniciado algunas actuaciones por parte del equipo de gobierno, como la instalación de cajetines de préstamo en centros sociales, estas resultan insuficientes e «incluso contraproducentes si no van acompañadas de un enfoque profesional y humano».
“Estos cajetines no sustituyen el papel esencial de una biblioteca viva, gestionada por personal cualificado que no solo preste libros, sino que dinamice la lectura y la cultura en nuestros pueblos”, ha señalado la edil socialista. Por ello, y para dar respuesta a esta problemática, el Grupo Socialista propone la creación de una mesa de diálogo entre responsables de las bibliotecas municipales y asociaciones vecinales de los Distritos Rurales 1 y 2. El objetivo de este foro será identificar carencias, escuchar propuestas y diseñar soluciones compartidas que permitan acercar verdaderamente el servicio bibliotecario a los vecinos y vecinas de la zona rural.
Desde el PSOE se insiste en que el acceso igualitario a la cultura es un derecho que no puede verse comprometido por razones geográficas. “Oviedo/Uviéu es una capital que aspira a proyectarse como referente cultural europeo, y no podemos permitir que nuestros vecinos y vecinas del entorno rural queden al margen por falta de recursos o de planificación”. La concejala también ha recordado que el fomento de la lectura no puede limitarse a la mera disponibilidad de libros: “Necesitamos bibliotecas vivas, con programación cultural, actividades infantiles, clubes de lectura y personal que genere comunidad. Si no invertimos en esto, estamos condenando a una parte importante del concejo a la desconexión cultural”.