Zapico traslada al alcalde su implicación personal para activar el Plan Especial del antiguo Hospital General y garantiza el cumplimiento de los plazos

Después de una década de anuncios, retrasos y un paisaje de abandono en torno a las antiguas instalaciones del HUCA, el Gobierno del Principado asegura que el desbloqueo de El Cristo está más cerca. El consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, trasladó este martes al alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, su “compromiso personal” para impulsar definitivamente el Plan Especial que debe ordenar los terrenos del antiguo Hospital General.
El encuentro se produce en un contexto de creciente desgaste político y vecinal. Diez años después del traslado del hospital a La Corredoria, el barrio de El Cristo continúa atrapado entre promesas institucionales y edificios en ruinas. Zapico recordó que ya la pasada semana anunció en la Junta General su intención de implicarse directamente en la tramitación. Según explicó, el Principado trabaja actualmente en la redacción de los pliegos para licitar el Plan Especial y realiza un seguimiento continuo del proceso. El consejero destacó que la situación “no puede prolongarse por más tiempo” y aseguró que los plazos se cumplirán con rigor para hacer realidad el desarrollo urbanístico “en el menor tiempo posible”.
La activación del plan resulta clave para redefinir el futuro de los suelos del antiguo complejo hospitalario, cuya degradación se ha convertido en una de las principales reclamaciones vecinales. En los últimos meses, además, se han sucedido anuncios sobre derribos y reorganización de equipamientos, alimentando la expectativa -y también el escepticismo- en el barrio. Dentro de esta ronda de contactos, Zapico ya se ha reunido con el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, y prevé hacerlo próximamente con representantes vecinales, con el objetivo de implicar a todas las partes en el proceso. La coordinación institucional será determinante para que El Cristo deje atrás la imagen de ruina y pueda iniciar una nueva etapa urbanística y social. Si el calendario se cumple esta vez, el largo capítulo del antiguo HUCA podría empezar a cerrarse. Pero en un barrio acostumbrado a convivir con promesas aplazadas, los vecinos esperan algo más que anuncios.